Los rumores de que Nicaragua podría brindar asilo político al líder libio Muamar Kadhafi, quien enfrenta una rebelión popular en su país, generaron preocupación y controversia en círculos de oposición, pese a que la información fue desmentida por un allegado del presidente Daniel Ortega.

"Yo creo que Ortega cometería un grave error que aislaría aún más a Nicaragua" si refugia a Kadhafi, porque "generaría repudio de la población y un entierro ante la comunidad internacional", declaró al Nuevo Diario el disidente sandinista de origen palestino Moisés Hassan.

"El asilo político (...) es para perseguidos políticos y de carácter humanitario, no para albergar a violadores de los derechos humanos que vendrían con su guardia represiva", advirtió la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez.

Eso "nos comprometería internacionalmente" como "encubridores de dictadores", añadió.

El presidente de Nicaragua y el líder cubano Fidel Castro respaldaron recientemente al dictador libanés.

Mientras que el venezolano Hugo Chávez se ofreció, incluso, como mediador para encontrar una solución pacífica a la crisis en Libia.

El diputado opositor José Pallais fue más allá al señalar que, si Ortega acoge a Kadhafi, corre el riesgo de ser juzgado como cómplice del líder libio, contra quien la Corte Penal Internacional abrió una investigación por crímenes relacionados con la sangrienta represión de la revuelta popular.

Para el líder opositor Eduardo Montealegre, lo mejor sería que Kadhafi buscara refugio en Cuba o Venezuela, mientras el ex canciller liberal Francisco Aguirre consideró que si Kadhafi viene a Nicaragua, al menos contribuirá a liberar al pueblo libio.

El gobernante Frente Sandinista de Nicaragua (FSLN, izquierda) desmintió el miércoles que Kadhafi pretenda pedir asilo al presidente Daniel Ortega, con quien comparte una vieja amistad desde su primer gobierno sandinista (1979-90).

Según el boletín "Trinchera de la Noticia", del opositor Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha), Kadhafi fue "un importante proveedor de millones de dólares para el FSLN" en la década de los años 80.

"Eran casi públicos los viajes a Libia que hacían dirigentes sandinistas, incluyendo los hijos del presidente Ortega, con el fin de solicitar fondos para las elecciones y otras actividades partidarias" en esa época, según el boletín.