El Cairo. La cúpula del partido gobernante de Egipto renunció este sábado, pero la multitud que ha puesto en jaque a la clase política del país desestimó la noticia como una farsa y dijo que no parará hasta lograr la salida inmediata del presidente Hosni Mubarak.

Estados Unidos, un aliado clave de Egipto que venía pidiendo la renuncia de Mubarak, dejó entrever un posible cambio de estrategia al decir que el presidente debería mantenerse en el poder para asegurar una transición ordenada.

La televisión estatal dijo que el liderazgo del partido, incluyendo al hijo de Mubarak, Gamal, había renunciado y que Hossam Badrawi, visto como miembro reformista del ala liberal de la fuerza, había sido designado nuevo secretario general.

El enviado de Estados Unidos a Egipto calificó las renuncias como un paso positivo, pero señaló que se necesitaban "medidas adicionales".

Los manifestantes restaron importancia a la noticia.

"Estos no son avances para los manifestantes, este es un truco del régimen. Esto no es el cumplimiento de nuestras demandas. Esto es un señuelo", dijo Bilal Fathi, de 22 años.

Durante la jornada, Mubarak se reunió con algunos de sus nuevos ministros, dijo la agencia estatal de noticias, en un intento por transmitir normalidad pese a los cientos de miles de manifestantes que permanecen en la plaza Tahrir en el centro de El Cairo desde hace 12 días exigiendo su renuncia.

"El statu quo es simplemente insostenible", dijo la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, en una conferencia de seguridad en Munich, refiriéndose a la situación en Egipto, pero también al Oriente Medio en general.

En un reflejo de la tensión en la región, saboteadores hicieron explotar un gasoducto en el norte de Egipto, interrumpiendo los flujos a Israel y también a Jordania, donde manifestantes airados por las dificultades económicas han estado exigiendo un sistema político más democrático.

El vicepresidente Omar Suleiman comenzó a reunirse con prominentes figuras independientes y de la corriente principal de la oposición, dijo la televisión estatal, para tratar de asegurar futuras elecciones presidenciales libres y justas sin violar la Constitución.

Un comandante del Ejército egipcio fue abucheado cuando intentaba persuadir a los miles de manifestantes reunidos en la Plaza tahrir de que pongan fin a una protesta que ha paralizado la vida económica en la capital.

"Ustedes tienen todo el derecho a expresarse, pero por favor salven lo que queda de Egipto. Miren alrededor suyo", dijo Hassan al-Roweny mediante un altavoz y parado en un podio.

La multitud respondió con gritos de que Mubarak debe renunciar, ante lo cual Roweny se fue, diciendo: "No hablaré en medio de tales cánticos".

Los gobiernos occidentales han expresado apoyo a los manifestantes, pero fueron cautos.

"El presidente Mubarak ha anunciado que no se presentará para la reelección ni lo hará su hijo. Ha dado un mensaje claro para que su gobierno lidere y apoye este proceso de transición", dijo Clinton en una conferencia de seguridad en Munich donde líderes mundiales discutirán la manera de proceder.

"Eso es lo que el gobierno ha dicho que está tratando de hacer, eso es lo que apoyamos, y esperamos ver un avance en forma ordenada, pero tan expeditiva como sea posible en estas circunstancias", dijo.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo que el cambio debía ser "pacífico y ordenado", mientras que el primer ministro británico, David Cameron, instó a una rápida transición hacia un nuevo liderazgo.

"Cuanto más se posponga, más probable que tengamos un Egipto que no acogeremos", dijo.

Mubarak dijo el jueves que creía que Egipto caerá en el caos si cede a las exigencias de los manifestantes de que renuncie de inmediato.

Se ha retratado asimismo como un baluarte contra la militancia islámica y actor esencial para mantener un tratado de paz que Egipto firmó con Israel en 1979.

La televisión estatal calificó al ataque al gasoducto como una operación terrorista. Residentes del área reportaron una enorme explosión y dijeron que las llamas ardían en una zona cercana al gasoducto en el área El-Arish del norte del Sinai.

Naciones Unidas estima que 300 personas murieron en los disturbios y el ministro de Salud dijo que cerca de 5.000 personas fueron heridas desde el 25 de enero, mientras un reporte de Credit Agricole dijo que la crisis estaba costando a Egipto cerca de US$310 millones por día.

Algunos egipcios desean una vuelta a la normalidad.

Pero un funcionario de la bolsa dijo el sábado que la bolsa de valores no reabrirá el lunes como se anticipaba, sin dar una nueva fecha. Se espera que los bancos reabran el domingo.

Mubarak se reunió con el primer ministro, el ministro de Finanzas, el ministro de Petróleo, el de Comercio e Industria y el gobernador del banco central el sábado, dijo la agencia estatal de noticias.

En la plaza Tahrir, manifestantes que ocupaban la intersección usualmente transitada del corazón de la ciudad dijeron que no cederían, pese a las tensiones con partidarios de Mubarak, que los atacaron esta semana.

"No dejaremos la plaza hasta que nuestras exigencias se cumplan", gritó uno de ellos por un altavoz, tras una noche relativamente tranquila.