Bogotá. El comandante de un batallón del Ejército de Colombia ubicado en una zona selvática del sur del país, con alta presencia de guerrilleros, murió este lunes en un ataque con explosivos perpetrado por las FARC, informaron autoridades militares.

Se trata del primer comandante de un batallón que muere en un ataque de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en los últimos años, en medio del conflicto interno de más de cuatro décadas que azota a este país sudamericano.

Después de la muerte del comandante guerrillero, el gobierno admitió la posibilidad de una intensificación del conflicto interno con ataques selectivos e indiscriminados de la guerrilla, incluso en alianza con otros grupos armados ilegales.

El teniente coronel Edgar Javier García, de 42 años, se desplazaba en un vehículo por las afueras del municipio de Puerto Asís, en el departamento del Putumayo, cerca de la frontera con Ecuador, cuando rebeldes de las FARC activaron una carga explosiva al paso de la caravana.

"Fue asesinado el señor teniente coronel Edgar Javier García, comandante del Batallón de Ingenieros Número 27, producto de la activación de un campo minado que había sido instalado por integrantes de la organización narcoterrorista de las FARC", dijo un comunicado del Ejército.

"En la misma acción criminal resultaron heridos dos soldados profesionales, que hacían parte de la escolta del oficial asesinado, quienes fueron remitidos a un centro asistencial", agregó el comunicado.

García, padre de cuatro hijos, tenía una amplia experiencia en unidades militares encargadas de la seguridad en zonas de alta influencia guerrillera.

El departamento del Putumayo es una de las regiones de Colombia en donde las FARC aún mantienen una fuerte presencia y resisten una ofensiva militar que inició en 2002 el ex presidente Alvaro Uribe con el apoyo de Estados Unidos y que obligó a los rebeldes a replegarse hacia apartadas zonas montañosas y selváticas.

El mandatario Juan Manuel Santos, quien asumió la presidencia en agosto de este año en reemplazo de Uribe, ha prometido mantener la ofensiva militar contra los rebeldes que fueron debilitados en los últimos ocho años con la muerte de importantes comandantes y la deserción de miles de combatientes.

Sin embargo, el grupo rebelde, considerado como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, aún mantiene capacidad de realizar ataques de gran impacto en las regiones montañosas y selváticas en donde aún permanece e inclusive en los centros urbanos.

Las FARC, acusadas de obtener millonarios ingresos del narcotráfico, sufrieron en septiembre el que el Gobierno considera como el peor golpe en toda su historia, con la muerte en un bombardeo en una zona selvática del sur del país de su máximo jefe militar Jorge Suárez Briceño, alias El Mono Jojoy.

Después de la muerte del comandante guerrillero, el gobierno admitió la posibilidad de una intensificación del conflicto interno con ataques selectivos e indiscriminados de la guerrilla, incluso en alianza con otros grupos armados ilegales.