Bogotá. Ariel Delgadillo, conductor del vicepresidente de la Cámara de Representantes de Colombia, Albeiro Vanegas Osorio, murió este domingo tras el atentado que sufrieron cuando viajaban por una carretera del departamento de Arauca, este del país, informaron fuentes oficiales.

Delgadillo, de 45 años, recibió al menos un disparo y fue trasladado al hospital de Tame, pero falleció cuando era atendido, señalaron fuentes militares a periodistas en Arauca.

El comandante de la Brigada XVIII del Ejército, general Jaime Reyes Bretón, confirmó a periodistas en Arauca, capital del departamento del mismo nombre, que uno de los disparos hechos contra la caravana de vehículos de Vanegas alcanzó a atravesar el blindaje e hirió al conductor del político.

Según relataron algunos testigos a las autoridades, al menos cinco desconocidos dispararon contra los vehículos cuando viajaban por un sitio conocido como Flor Amarillo, en la carretera entre Arauca y Tame, y se dieron a la fuga.

Ninguna autoridad ha atribuido el ataque a organización alguna.

En esa región actúan frentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), facciones del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y redes de bandas criminales.

Vanegas es vicepresidente de la Cámara de Representantes desde el pasado 7 de agosto y pertenece al Partido Social de la Unidad Nacional (Partido de la U).

El político se dirigía a Tame para votar en las elecciones que se celebran este domingo en Colombia para elegir a gobernadores, alcaldes, diputados departamentales, concejales municipales y ediles locales.

Hacia la zona del ataque fueron enviados refuerzos militares y policiales para tratar de dar captura a los asesinos.

En Bogotá el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, dijo a periodistas que hay “normalidad” en otras regiones del país y aseguró que la Fuerza Pública tiene garantizada la seguridad.

“Tenemos un cubrimiento del 99,4%, casi que el total del país, lo que implica un despliegue sin precedentes”, dijo Pinzón.

Más de 350.000 uniformados de las distintas fuerzas y de la policía, vigilan los más de 91.000 colegios electorales para garantizar la tranquilidad a los ciudadanos que acuden a las urnas.