Bogotá.  Diez militares murieron este viernes en un ataque con explosivos de guerrilleros izquierdistas contra una patrulla del Ejército en el sur de Colombia, a una semana de las elecciones locales antecedidas por una violenta campaña contra candidatos en varias regiones.

El comando del Ejército informó que el ataque de rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se produjo en una carretera cercana al puerto de Tumaco, en el departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador, una zona estratégica para la producción y el tráfico de cocaína.

"Sufrimos un golpe en horas de la madrugada por parte de una cuadrilla de las FARC. Lamentamos profundamente la muerte de nuestros soldados", dijo a periodistas el comandante de las Fuerzas Militares, general Alejandro Navas.

Los militares atacados se desplazaban como parte de un operativo que busca garantizar normalidad en las elecciones del próximo 30 de octubre, en las que las se elegirán alcaldes, gobernadores, concejales y diputados regionales.

Históricamente las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) intensifican sus ataques antes de los comicios para demostrar poder militar en regiones en donde también buscan incidir en la política presionando a los electores para que elijan candidatos afines a sus intereses o impidiendo la elección de quienes rechazan a la guerrilla, según analistas.

La actual campaña electoral ha sido una de las más violentas en la historia reciente y en medio de la misma han sido asesinados 41 candidatos, cifra que supera los 27 que murieron en ataques en toda la campaña del 2007, de acuerdo con estadísticas de la Misión de Observación Electoral.

La mayoría de los candidatos asesinados en la actual campaña buscaban ser elegidos en regiones en donde tienen presencia la guerrilla izquierdista y bandas criminales conformadas por antiguos paramilitares de ultraderecha.

Unos 30,6 millones de colombianos están habilitados para elegir 1.102 alcaldes, 32 gobernadores y miles de concejales y diputados en unos comicios tradicionalmente caracterizados por una elevada abstención.

Las FARC y el ELN han sido debilitados desde el 2002 por una ofensiva militar, apoyada por Estados Unidos, en medio de la que han muerto importantes comandantes, mientras que miles de combatientes han desertado.

Pero los rebeldes aún mantienen la capacidad de realizar ataques de gran impacto en zonas selváticas y montañosas en donde tiene presencia, e incluso en las grandes ciudades.