Una provocativa fotografía de una mujer casi desnuda aparece en correos electrónicos supuestamente enviados al presidente de Siria, Bashar al-Assad, y hackeados por activistas de la oposición, que se la enviaron a medios occidentales.

El sábado el diario Daily Telegraph de Londres publicó una versión editada de la foto, a la que tuvo acceso Reuters entre los e-mails originales. La imagen generó especulaciones sobre el estado del matrimonio de 11 años del presidente con la británica Asma al-Assad, que ha apoyado a su esposo durante el año de revueltas y represión que han sacudido al país.

La serie de 3.000 correos electrónicos con fechas de alrededor de nueve meses hasta inicios de febrero no ha sido repudiada por la familia Assad ni por el pequeño círculo de asesores del mandatario desde que los detalles de la correspondencia fueron publicados por primera vez en el diario británico The Guardian.

Sin embargo, no hay modo de comprobar que todo el contenido sea genuino, ni de saber si los enemigos de Assad están usando el material para su conveniencia.

Los correos electrónicos a los que Reuters tuvo acceso indican una relación afectuosa entre la pareja presidencial y también con los asesores que envían mensajes a esas cuentas privadas.

Excepto por la fotografía enviada el 11 de diciembre del año pasado, hay poco contenido que parezca explícitamente sexual. La fecha de la imagen indica que fue tomada hace cinco años.

El día que fue enviada al correo del jefe de Estado, el Ejército estaba atacando pueblos que fueron bastiones para los rebeldes de Siria, en algunos de los combates más sangrientos que se habían visto.

Los correos también ofrecen una idea sobre la forma que tiene el círculo de Assad para compartir noticias sobre las reacciones internacionales - especialmente cualquiera que no siga la tendencia general de comentarios negativos -, ofreciendo consejos para contrarrestar la mala publicidad y alertando al presidente de la presencia de medios extranjeros en áreas rebeldes.

Assad, especialmente en mensajes a su mujer, menosprecia las reformas que él mismo implementó para apaciguar a los manifestantes, calificándolas como "basura".