El presidente Juan Manuel Santos sigue sumando apoyo internacional a su empeño por buscar un acuerdo de paz con las FARC. Primero fue el presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien le expresó su disponibilidad a ayudar “en lo que sea necesario, ya sean manifestaciones políticas o intervenciones directas”. Y ayer fue el mandatario uruguayo, José Mujica, quien le reiteró su respaldo al proceso de diálogo que se adelanta con la guerrilla en La Habana y le dijo que aplaude “el coraje y la madurez de los colombianos por decidir perdonarse”.

“Desde el primer momento, nosotros nos alineamos a favor de la paz, y sin inmiscuirnos donde no nos corresponde, sí manifestamos abiertamente la necesidad que había de acompañar a Colombia en su lucha por encontrar una eventual salida a un conflicto que lleva tiempo y que se ha hecho crónico”, dijo Mujica en una declaración pública en Brasilia, después de un encuentro privado con Santos, a instancias de la reunión sostenida entre China, Brasil y los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), que se llevó a cabo en la capital brasileña.

Queda claro que la estrategia del jefe de Estado de acumular el mayor respaldo internacional posible a su cruzada por la paz le está dando frutos. Espaldarazos que, sin duda, serán claves en el inmediato futuro, cuando los alcances jurídicos de los acuerdos a los que se llegue en la negociación con la guerrilla tengan que ser expuestos, no solo en los tribunales del país, sino también ante los del mundo, y sea imperiosa la necesidad de su legitimación. Y aquí cabe recordar que en la pasada Asamblea general de las Naciones Unidas, en septiembre de 2013, fue Santos quien pidió darle a Colombia un margen de autonomía para forjar su propio camino de reconciliación.

“Yo me resisto a concebir un sistema de justicia internacional que obstaculice el camino de una nación que busca, sin desatender a sus víctimas ni descuidar el derecho a la verdad, terminar un conflicto como el nuestro, de más medio siglo. Si la justicia internacional busca, precisamente, la consolidación de la paz y el respeto a los derechos humanos (...) es que las Naciones Unidad fueron concebidas precisamente para buscar la paz y para resolver pacíficamente los conflictos. Todos estos años nos han enseñado que la paz no sólo es necesaria, sino que en nuestro caso es urgente”, fueron las palabras exactas del primer mandatario al explicar su postura.

Una tesis que precisamente comparte Mujica: “Nosotros estamos para ayudar a los colombianos, no para mandar a los colombianos. Si precisan ayuda, no precisan otra cosa que chiflarnos”, expresó el mandatario uruguayo, quien también fue claro en señalar que con la paz “hay que comprometerse, no solo tener declaraciones bonitas”. De hecho, tras revelar que en su encuentro con Santos se habló en general del proceso de paz y las dificultades que tiene, Mujica se refirió al delicado tema de buscar justicia: “Hay una contradicción, porque ni todo es olvidable ni perdonable, ni todo es cobrable si tú priorizas la paz (...) eso implica mucha madurez para entenderlo una sociedad”, explicó.

Precisamente en esa búsqueda de apoyos, Santos reveló que las naciones miembros de la Celac ya se ofrecieron para ser sede de unos eventuales diálogos de paz con el Eln. “Todos han ofrecido sus países como posibles anfitriones de las discusiones que tengamos cuando terminemos la fase exploratoria. Eso creo que tendríamos que resolverlo con el Eln en su debido momento”, enfatizó el primer mandatario, quien además de Mujica, también se reunió con sus homólogos de Cuba, Raúl Castro; de Venezuela, Nicolás Maduro; de Ecuador, Rafael Correa, y de Chile, Michelle Bachelet.

A esas voces de respaldo internacional a la paz se sumó también la del ex presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero —esta vez desde Bogotá— donde se reunió con un grupo de víctimas del conflicto en el marco de un foro de la Esap. “Creo que va a haber paz y creo que esto va a terminar bien”, dijo, reconociendo de paso que “el mundo mira a Colombia en su proceso, porque es una paz que espera la región. Europa apoya mucho a Colombia y todos queremos que haya paz. Un país respira cuando hay paz y hay que invertir todo el tiempo que necesite el diálogo para alcanzar ese propósito”, recalcó Rodríguez Zapatero.

El presidente Santos regresaba anoche al país. Y aunque puede ser prematuro hacer balances sobre los resultados de su participación en la cumbre Brics-Suramérica y de la Celac, no se puede negar que se dejaron las puertas abiertas en materia de intercambio comercial, algo que siempre requiere tiempo para concretarse. Pero sobre la paz, evidentemente el respaldo de los países de la región y sobre todo de Rusia, un jugador de peso en la geopolítica mundial, es de gran valor. De todos modos, las palabras de Pepe Mujica deberán tenerse siempre presentes: “Hay que comprometerse, no solo tener declaraciones bonitas”.

Samper, a Unasur. El presidente Juan Manuel Santos reconoció que “todos” los jefes de Estado de los países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) le han declarado su apoyo a la candidatura del exmandatario Ernesto Samper a la secretaría general del organismo.

“Todos los países nos han expresado su apoyo a Samper, por lo que creo que no habrá problemas para que ocupe el cargo, que está vacante desde agosto del año pasado”, dijo Santos a los medios de comunicación en Brasilia.

Según fuentes de la misma Unasur, la candidatura de Samper habría sido propuesta por el propio gobierno colombiano y sólo se espera ratificar el consenso tras un encuentro entre canciller y presidentes para hacer el anuncio oficial.