Santiago, Xinhua.  La Concertación, de centroizquierda, y el Partido Comunista de Chile propinaron a la derecha una fuerte derrota en las elecciones para elegir alcaldes y concejales, al aumentar en más de 20 municipios los municipios bajo su control.

Una protagonista de esta jornada electoral fue la abstención, que se ubicó cerca del 60%, generada en parte por la puesta en práctica la ley de la inscripción automática a partir de los 18 años de los chilenos, y también por la apatía de los electores ante el desprestigio que enfrenta las instituciones políticas, como el gobierno, parlamento y los partidos.

De los 13.404.084 que forman el padrón electoral, la mayoría decidió quedarse en sus casas y no sufragar.

Tras contabilizarse 5.261.452 votos, equivalentes al 92,69% del total, la oposición sumaba en la elección de alcaldes un 43,21% contra un 37,57% de la coalición oficialista. En la elección de concejales, con 2.997.990 votos escrutados, de ellos 2.774.993 válidos, la oposición llegaba al 49,78% y la derecha oficialista al 33,13%.

Con estos resultados, la oposición estaba aumentando de 149 a 167 los municipios gobernados por alcaldes de sus filas, mientras la coalición derechista los reducía de 145 a 120.

La derrota ha sido reconocida por los partidos de gobierno, que conforman la Alianza por Chile: Renovación Nacional y Unión Demócrata Independiente, y ha cambiado el panorama político chileno de cara a las elecciones parlamentarias y presidenciales de noviembre del próximo año.

Además, significa un duro revés para el gobierno del presidente Sebastián Piñera, cuyo mandato termina en marzo de 2014, y abre las campañas para los próximos comicios.

Sin dudas, el triunfo de la centroizquierda le allana el camino para una eventual victoria en noviembre de 2013, en los que la ex mandataria Michelle Bachelet aparece liderando todas las encuestas y provocaría un nuevo cambio en el gabinete ministerial, con el fin de liberar a los ministros presidenciables: Andrés Allamand, de Defensa, y Laurence Golborne, de Obras Públicas.

El propio mandatario destacó que la alta abstención registrada en estos comicios representa una "señal de alerta" para la democracia chilena. "En esta elección muchos chilenos ejercieron su derecho de no participar (...), esa es una señal de alerta que no debe pasar desapercibida ni nos debe dejar indiferentes", advirtió.

Piñera defendió el nuevo sistema al destacar que "el voto voluntario le dio la libertad a los ciudadanos de votar", añadiendo que "hemos escuchado con mucha atención el mensaje que significa la disminución de la participación de los ciudadanos en nuestros procesos democráticos".

Por eso, instó a las autoridades, los partidos y los candidatos a hacer todos los esfuerzos necesarios "para llegar con más cercanía y de forma más directa" a los ciudadanos, indicando que "el voto voluntario significa respetar la libertad de los ciudadanos, pero la libertad también significa deberes".

Sugirió que "las distintas fuerzas políticas tendrán que esforzarse, porque ésta no es la ultima elección en Chile", en referencia de las elecciones parlamentarias y presidenciales del próximo año.

El resultado de esta elección abrirá un nuevo debate sobre el futuro del voto voluntario y la alta abstención de los votantes, atribuida a la crisis de legitimidad que tienen las instituciones y partidos políticos y a una superficial campaña electoral, caracterizada por su falta de propuestas políticas ajustadas a las necesidades de la población.

Los ministros Allamand y Golborne reconocieron que las disputas internas previas a la jornada de sufragios afectaron en las significativas derrotas a manos de la opositora Concertación, de centroizquierda.

Según Golborne, "los errores son de cada una de las personas que hizo la propuesta que no llegó a destino, pero si hay un par de lecciones que sacar de esto: la desunión no conduce a ninguna parte, cuando hay cohesión, coherencia de propósitos, se logran mucho más resultados".

"Hay que hacer, obviamente, una revisión, esto significa una baja en la votación respecto de la municipal pasada, que se traduce en dos cosas: disminución absoluta y en disminución de participación", precisó.

Allamand, por su lado, dijo que "esta no ha sido una buena elección para la centroderecha y el gobierno" por las emblemáticas derrotas que han sufrido en importantes municipios, como los de Santiago, Providencia y Ñuñoa, en la capital, y la ciudad de Concepción, por la abstención tras el cambio de sistema por el voto voluntario.

Igualmente, lamentó que "no fuimos capaces todos de convocar a la ciudadanía" añadiendo que "me preocupa la alta abstenión, para mí hay un mensaje muy claro de la ciudadanía que no quiere campañas sin contenido".

A partir de ahora, la Alianza por Chile, la Concertación y el resto de los partidos pequeños se alistan para comenzar a prepara su estrategia para las elecciones parlamentarias y presidenciales del próximo año