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Negociaciones con las FARC: crecen versiones sobre llegada del comandante del bloque Sur a La Habana
Jueves, Septiembre 4, 2014 - 15:43

Su presencia buscaría hacer contrapeso a la del general Javier Flórez en la misión de concretar el desarme, la entrega de armas y la desmovilización guerrillera.

El proceso de paz entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC que se adelanta en La Habana -y cuyo ciclo número 28 se inició el pasado lunes en medio de un cruce de declaraciones y amagos de crisis- podría tener en los próximos días un remezón con la llegada a la mesa de conversaciones de Milton de Jesús Toncel Redondo, alias Joaquín Gómez, comandante del bloque Sur, el hombre que reemplazó a Raúl Reyes en el Secretariado y quien es considerado una de las fichas claves del ala política del grupo guerrillero, pues durante los fallidos diálogos del Caguán jugó como negociador de primera línea. Junto a él, se dice, arribarían también otros cinco comandantes de frentes.

La presencia de Joaquín Gómez buscaría hacer contrapeso a la designación del general Javier Flórez como líder del comando de transición, equipo que se encargará del proceso de pasar del conflicto al posconflicto, según explicó el jefe de Estado. Es decir, el comandante guerrillero llegaría como interlocutor directo del oficial y como vocero del “comando guerrillero de normalización”, anunciado el pasado martes por las FARC con la intención de “estudiar el regreso de la Fuerza Militar a su rol constitucional y el desmonte de los batallones de contrainsurgencia” una vez firmada la paz.

Por ahora, lo único cierto es que el proceso de negociación gobierno-guerrilla ha caído nuevamente en un ir y venir de versiones sin confirmar, así como en un cruce de declaraciones que envían mensajes de incertidumbre al país. Fuentes cercanas a la mesa le dijeron a El Espectador que las preocupaciones expresadas en los últimos días en el interior de algunos sectores de las Fuerzas Armadas giran ahora en torno al supuesto “desmonte” de algunas bases militares en varias regiones. Denuncias que el pasado fin de semana corrieron en Twitter, donde personas afectas al uribismo pidieron explicaciones por el supuesto retiro de los batallones de fuerzas especiales y despliegue rápido en Casanare y de las bases militares de Morelia (Caquetá), San Rafael (Antioquia) y San Onofre (Sucre).

Sin embargo, el Ejército ya se encargó de desmentir algunas de esas versiones al aclarar que no hay retiro de las bases militares -al menos en los municipios del Caquetá- y que en realidad éstas se han convertido en unidades móviles en cada jurisdicción, como explicó el general Emiro José Barrios, comandante de la Fuerza de Tarea Júpiter, en declaraciones al portal editorialamazonico.com. El oficial señaló que las tropas permanecerán en cada zona y descartó que se trate de una concesión hecha por el avance de los diálogos de paz en La Habana. “Las tropas continúan haciendo presencia y la ciudadanía en general no debe temer, porque en cada jurisdicción sigue el Ejército Nacional cumpliendo las directrices del mando institucional”, dijo.

Pero ¿cómo podría interpretarse la posible llegada de Joaquín Gómez a la mesa de paz en Cuba? Para algunos es algo positivo y podría darle un nuevo aire al proceso, teniendo en cuenta que en febrero pasado, cuando más se hablaba de una división en las FARC frente a las negociaciones y se conoció el episodio de las chuzadas a los negociadores, fue él quien, a través de un comunicado, invitó a “todos los amantes de la paz a expresar su respaldo a los diálogos”, aunque también es cierto que pidió la “depuración de las Fuerzas Armadas”. Incluso en ese momento sugirió hacer una pausa en la mesa para “digerir” y “analizar” las interceptaciones ilegales a los negociadores, tanto del Gobierno como de las FARC.

Pero por el otro lado, las dudas están en la intención de hacerle contrapeso al general Flórez, lo que para los críticos del proceso en Colombia significa definitivamente igualar a la Fuerza Pública con la insurgencia. De hecho, Joaquín Gómez, oriundo de La Guajira e ingeniero agrícola estudiado en la antigua Unión Soviética, ha sido visto como un ideólogo político, pero también estratega militar. Es uno de los artífices, junto con Fabián Ramírez, del bloque Sur de las Farc, con el que les propinó duros golpes a las Fuerzas Militares en la década de 1990, como la toma de Las Delicias en Putumayo. Actualmente, su campo de acción está entre ese departamento, además de Huila, Caquetá y Amazonas.

Por ahora, toca esperar a ver si realmente se da la llegada de un nuevo jefe guerrillero a La Habana o se trata de una versión que morirá con el paso de los días. Mientras tanto, el tema de las víctimas sigue convertido en un tire y afloje, pese a los continuos pronunciamientos de buenas intenciones por parte de las FARC. Ayer, el jefe del equipo negociador del gobierno, Humberto de la Calle, les pidió a las FARC que aclaren un escrito en el que ponen en duda que Clara Rojas, quien estuvo secuestrada seis años, sea una víctima del conflicto. Para De la Calle, se trata de una violación a la “dignidad como persona y como mujer” y muestran un “desprecio a una víctima que sufrió durante varios años el secuestro a manos de las FARC”. “Ataques personales” que, reconoció, generan “preocupación” en momentos en que el proceso de paz se encuentra en su fase definitiva, que es lo que implica reconocer a las víctimas y asumir responsabilidades.

Autores

ELESPECTADOR.COM