Washington. Benjamin Netanyahu aseguró este lunes al presidente estadounidense, Barack Obama, que Israel no ha tomado una decisión sobre atacar las instalaciones nucleares de Irán, dijeron fuentes cercanas a las conversaciones, pero el primer ministro israelí no dio señales de haber descartado una posible acción militar.

Con Obama buscando más tiempo para que las sanciones internacionales frenen las ambiciones atómicas de Teherán, ambos líderes acordaron mantener su coordinación sobre el tema, pero persistieron las diferencias sobre la forma de evitar que Irán desarrolle armas nucleares.

A pesar de que ambos trataron de proyectar unidad en su reunión en la Casa Blanca, el recordatorio más claro de que Israel podría terminar actuando por su cuenta fue la insistencia de Netanyahu de que el Estado judío debe ser el "dueño de su destino".

Tras puertas cerradas, Netanyahu confirmó a Obama que Israel aún no decide si atacará los recintos nucleares de Irán, aunque se reserva el derecho a emplear una acción militar, dijeron las fuentes cercanas a la reunión.

Pero no hubo ninguna señal inmediata de que la fuerte retórica de Obama contra Teherán y su pedido de moderación a los israelíes hayan llevado a que Netanyahu reconsidere lo que Washington teme podría ser una carrera para atacar las instalaciones nucleares de Irán.

Netanyahu, quien ha dejado claro que Israel está operando en una escala de tiempo más corta que Estados Unidos, acogió con satisfacción las expresiones de resolución estadounidense contra Irán, pero también declaró que su país tiene derecho a "defenderse a sí mismo, por sus propios medios".

Y las fuentes dijeron que Obama -quien ha apoyado públicamente el derecho de Israel a la autodefensa- no hizo tal solicitud al líder derechista israelí, con quien ha tenido una relación a ratos tensa.

"La presión (sobre Irán) está creciendo, pero el tiempo se acorta", dijo Netanyahu a Obama según una cita difundida, en el marco de la que ha sido vista como la reunión más trascendente de ambos líderes en años.

Más tarde, dirigiéndose al influyente grupo de cabildeo pro-israelí AIPAC, Netanyahu declaró: "Ninguno de nosotros puede darse el lujo de esperar mucho más. Como primer ministro de Israel, nunca dejaré que mi pueblo viva a la sombra de la aniquilación".

En el podio, alzó una copia de una carta de 1944 del Departamento de Guerra de Estados Unidos a líderes judíos mundiales rechazando su solicitud de bombardear el campo de exterminio nazi de Auschwitz.

Haciendo un paralelismo con los argumentos en contra de atacar a Irán, Netanyahu dijo que el Departamento de Guerra explicó que este tipo de operación en Auschwitz podría provocar "una acción aún más vengativa por los alemanes".

"Piensen en eso, una acción aún más vengativa que el Holocausto", sostuvo Netanyahu.

Obama, que afronta la presión en un año electoral de los partidarios de Israel en Estados Unidos y de los aspirantes republicanos a la presidencia, buscó tranquilizar a Netanyahu sosteniendo que Estados Unidos mantiene su propia opción militar abierta como último recurso, y que "apoya a Israel".

Pero también instó a Israel a permitir que las sanciones internacionales y la diplomacia frustren las ambiciones nucleares de Irán.

Netanyahu, quien ha dejado claro que Israel está operando en una escala de tiempo más corta que Estados Unidos, acogió con satisfacción las expresiones de resolución estadounidense contra Irán, pero también declaró que su país tiene derecho a "defenderse a sí mismo, por sus propios medios".

Si bien Estados Unidos y Washington comparten un compromiso para evitar que Irán obtenga armas nucleares, Israel considera una amenaza para su existencia al programa atómico de Teherán, que las autoridades iraníes dicen que sólo tiene fines pacíficos.

"Creemos que todavía hay una ventana que permite una solución diplomática", manifestó Obama.