Managua. Nicaragua concluyó su programa de eliminación de miles de minas antipersonales, sembradas en su territorio décadas atrás en el conflicto entre el gobierno sandinista y los rebeldes derechistas de la "Contra", patrocinados por Estados Unidos.

Tras años de trabajo, zapadores del Ejército removieron y destruyeron centenares de miles de minas, cuya mayoría fueron instaladas por el gobierno en zonas fronterizas con Honduras y Costa Rica, desde donde operaban los "contras".

"Queda claro que esta política de desminado que se inició en 1989 gracias a la tenacidad del Ejército (...), a los llamados de la población de las comunidades más afectadas por las minas, se logró convertir en una política de Estado", dijo el viernes el presidente Daniel Ortega, quien también gobernaba al país durante el conflicto de la década de 1980.

Según registros oficiales, las minas antipersonales causaron unos 87 muertos y 1.236 heridos desde el inicio del programa de desminado, que estuvo respaldado por la comunidad internacional.

El programa de retiro y destrucción de minas costó 81,3 millones de dólares, de los cuales Nicaragua aportó 15 millones de dólares y el resto fueron donativos de la comunidad internacional, señaló el mandatario.

Ortega, un ex guerrillero izquierdista, gobernó por primera vez a Nicaragua en la década de 1980 respaldado por Cuba y la desaparecida Unión Soviética, pero perdió el poder en las urnas en 1990.

Ortega, un aliado del presidente venezolano Hugo Chávez, regresó al poder en enero del 2007, tras ganar las elecciones generales del 2006.