Managua. Cientos de nicaragüenses salieron a las calles de Managua el lunes exigiendo justicia para los caídos y detenidos durante los tres meses de protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega que, el fin de semana, sumaron al menos 12 fallecidos más.

Entre el viernes y este domingo la violencia recrudeció luego de que grupos armados progubernamentales y efectivos de la fuerza pública irrumpieran en universidades tomadas por manifestantes y rompieran los bloqueos de vías en varias ciudades del país centroamericano.

La denominada "operación limpieza" tendría la intención de debilitar la base de las protestas contra Ortega, pero no sólo generó rechazo internacional sino que reavivó la convicción de los manifestantes a exigir la renuncia del presidente, quien enfrenta su peor crisis política desde que asumió en enero de 2007.

"La población no se rinde porque sigue en las calles exigiendo libertad", dijo Carlos Tünnermann, miembro de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, uno de los grupos civiles que encabeza las protestas.

El lunes, además de la marcha convocada por estudiantes, familiares de los fallecidos paseaban con sus ataúdes por las principales vías de la capital exigiendo "justicia".

Las manifestaciones contra el Gobierno comenzaron a mediados de abril como reacción a una reforma al sistema de seguridad social, pero se ampliaron para demandar justicia para las víctimas después de una violenta represión policial que ha dejado unos 350 muertos y miles de heridos.

 

Los opositores también exigen la renuncia de Ortega, un exguerrillero izquierdista a quien sus críticos acusan de amañar elecciones, controlar los medios, manipular la justicia y querer instaurar una "dictadura familiar".

Ortega ha dicho que respeta el diálogo e invitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que constate que, según él, no hay violación de derechos humanos. El tercer mandato presidencial consecutivo de Ortega termina en 2021.

"La condición para cualquier salida a la crisis en Nicaragua es el respeto a la vida y el rechazo de la violencia y represión", dijo el secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrāo.