Paris. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, firmó y convirtió en ley la controvertida reforma al sistema de pensiones que eleva la edad de jubilación tras meses de protestas, quedando libre para concentrarse en la última etapa de su mandato y en la elección de 2012.

La ley que elevará gradualmente la edad mínima de retiro y de pensión completa en dos años, a 62 años y 67 años, respectivamente, apareció en la edición del 10 de noviembre del Boletín Oficial de Francia, donde todas las leyes son publicadas por primera vez.

La ley fue adoptada por el Parlamento a fines de octubre y superó su último obstáculo el martes cuando el Consejo Constitucional de Francia la aprobó.

La feroz oposición de sindicatos y del sector público de Francia, que realizaron la ola de protestas más sostenida en Europa contra las medidas de austeridad, convirtió a la reforma de pensiones en la mayor batalla de la presidencia de Sarkozy.

El mandatario se mantuvo firme e incluso recurrió a procedimientos especiales para acelerar la adopción parlamentaria de una ley diseñada para ayudar al sistema de pensiones francés a lidiar con el envejecimiento de la población.

Se prevé que el sistema francés podría quedar aún más presionado a medida que aumente el número de personas que reclaman pensiones en relación a la cantidad de trabajadores cuyos impuestos financian ese beneficio.

Recambio de gabinete. Los índices de popularidad de Sarkozy están en mínimos históricos, mientras una elección presidencial en la primera mitad de 2012 comienza a pesar en la vida política francesa.

Con la reforma de las pensiones convertida en ley, el presidente tiene el camino despejado para hacer un recambio de su equipo de gobierno para la etapa final de su mandato de cinco años.

En junio pasado indicó que tenía intenciones de hacerlo, pero los funcionarios dijeron que primero quería lidiar con el tema de las jubilaciones.

Hasta 70% de los franceses desaprobaron la reforma de las pensiones en los sondeos de opinión.

Dar marcha atrás hubiera dejado a su presidencia tambaleando, luego de llegar al poder en 2007 con la promesa de poner un freno a la inercia del pasado.

También estaba bajo presión para demostrar que podía reparar las finanzas públicas luego de la recesión del 2008-2009 y proteger las calificaciones de créditos que permiten al país honrar su deuda al menor costo posible en los mercados financieros.

Los sindicatos movilizaron masivas protestas nacionales ocho veces desde principios de septiembre y contundentes huelgas en las refinerías de petróleo causaron graves desabastecimientos de combustible.

Sin embargo, en los últimos días las manifestaciones se apagaron y la participación del público se erosionó.