Santiago. El gobierno de Chile presentó este jueves a Claudia Bendeck como la nueva directora general de Gendarmería, por lo que se convirtió en la primera mujer en la historia del país en asumir el servicio de prisiones chileno.

La ceremonia estuvo liderada por el ministro de Defensa de Chile, Hernán Larraín, y se llevó a cabo en las oficinas de la Dirección Nacional de Gendarmería en Santiago.

La nueva titular del sistema penitenciario chileno liderará las reformas de modernización en las cárceles de Chile, una medida que prometió en campaña el actual presidente Sebastián Piñera.

"Estoy muy orgullosa y agradecida de este gran desafío que nos ha encomendado el presidente Piñera", señaló Bendeck a los periodistas.

Además, sostuvo que "esperamos, junto a la organización de Gendarmería y funcionarios, poder cumplir los 12 mandamientos que forman parte de la hoja de ruta que hemos diseñado para hacer de Gendarmería una institución como ha sido siempre: reconocida, tanto en el ámbito de trabajo como en la forma en que se relaciona con los internos".

Al respecto, Larraín expresó que Bendeck tiene una "enorme trayectoria" en la gestión de personas, y que "ello la pone en el mejor sitial para encabezar una nueva etapa en la institución, que tiene tareas difíciles y complejas, con momentos duros".

El ministro chileno de Defensa también dijo que "esperamos que (la Gendarmería) se convierta en una institución modelo que atienda con dignidad a los privados de libertad y que haga un trabajo de rehabilitación".

Claudia Bendeck, una ingeniera comercial de profesión, comandará las doce medidas que el gobierno chileno anunció para la institución, entre las que destacan desarrollar un plan de vida digno para los internos, mejorar las condiciones de trabajo para el personal de Gendarmería y solucionar los problemas de hacinamiento en el interior de las cárceles.

Según un estudio que difundió la Corte Suprema de Chile en febrero pasado, en las cárceles chilenas hay un "grave" problema de hacinamiento.

En ese informe se precisó que los centros de reclusión chilenos tienen un 40 por ciento de sobrepoblación o más, que algunas cárceles no tienen agua y que en algunos recintos los presos pasan hasta 15 horas encerrados.

Hasta diciembre pasado, la población penal de Chile sumaba 110.492 personas, de las cuales 97.855 eran hombres y 12.637 mujeres, según datos de la Dirección General de Gendarmería.