Londres. El mundo puede rescatar un nuevo acuerdo para combatir el calentamiento global, pero los países ricos primero deben cumplir sus promesas sobre ayuda climática, dijo a Reuters Christiana Figueres, la nueva jefa de asuntos climáticos de la ONU.

Naciones Unidas nombró este lunes a Figueres como la nueva secretaria ejecutiva de la Convención Marco sobre Cambio Climático, quien liderará las conversaciones internacionales sobre cómo contener las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

El acuerdo sobre un pacto global no era una prioridad para el 2010, señaló Figueres, reflejando una amplia disminución de las ambiciones tras una cumbre con pocos resultados hecha en Copenhague en diciembre pasado.

Figueres señaló que la prioridad ahora era construir confianza para ayudar a acordar en el futuro un sucesor al Protocolo de Kioto que expira el 2012.

"Pienso que terminaremos con un acuerdo global", dijo en una entrevista telefónica.

"Es un gran desafío, pero con grandes desafíos vienen grandes pasos", agregó.

Figueres, de 53 años, reemplazará al holandés Yvo de Boer en la jefatura del secretariado climático de la ONU a partir del 1 de julio.

Será la primera líder del secretariado proveniente de un país en desarrollo. Un nombramiento de este tipo era previsto tras una riña entre naciones ricas y pobres durante Copenhague.

En esa ocasión, los países en desarrollo dijeron que el mundo industrializado eludía su responsabilidad histórica en las causas del cambio climático.

Crecimiento bajo en carbono.  Las economías de naciones en desarrollo enfrentaban desafíos particulares, indicó Figueres, especialmente el de crecer con menos emisiones de dióxido de carbono provenientes de la combustión de combustibles fósiles, y en un ambiente más hostil, particularmente para pequeños estados insulares y africanos.

"Estamos discutiendo el crecimiento de países en desarrollo", dijo Figueres, quien le ganó al candidato preseleccionado de Sudáfrica, el ex ministro de Medio Ambiente Marthinus van Schalkwyk.

Aunque falló en lograr un acuerdo climático internacional vinculante, la cumbre de Copenhague entregó un pacto en el que los países ricos prometieron 30.000 millones de dólares en fondos rápidos a partir del 2010-2012 para países más pobres que enfrentan más sequías e inundaciones.

El cumplimiento de tales promesas por ayudar a los países a adaptarse al cambio climático, y otras para desacelerar la deforestación, deben ser la prioridad de la próxima gran reunión climática en Cancún, México, a realizarse en noviembre y diciembre, dijo Figueres.

"Las partes necesitan probarse a sí mismas que los temas que se encuentran en la mesa, como el financiamiento rápido, no están solamente en papel sino que también pueden cumplirse. Ese es el enfoque de Cancún", indicó la diplomática.

Algunos analistas dudan de cualquier nuevo pacto vinculante y formal más allá de Kioto, y ven a cambio un mosaico de metas y esquemas nacionales.

Figueres dijo que esperaba un acuerdo, pero que no estaba segura de en qué momento. "Cuándo y cómo habrá un acuerdo vinculante le compete a las partes decidir. No pienso que sea la prioridad de las partes justo ahora", señaló.

Ante la pregunta de si los países desarrollados fallaron en cumplir sus promesas pasadas en las conversaciones climáticas de la ONU, Figueres dijo: "Esa ciertamente es la visión de la mayoría de los países en desarrollo. Eso es ciertamente algo que podemos mejorar".