Srinagar, India. Al menos nueve personas murieron este domingo en la Cachemira india en enfrentamientos entre manifestantes a favor de la independencia y la policía, dijeron funcionarios y testigos.

Fue el mayor número de muertos en un solo día en la última ola de protestas en Cachemira, que ha tensado las relaciones entre India y Pakistán.

Cuatro personas, incluyendo una niña, murieron por heridas de bala cuando la policía abrió fuego para sofocar una protesta violenta, mientras otros cinco murieron en una explosión luego que manifestantes incendiaron una estación de policía donde se almacenaban explosivos.

Al menos 35 personas resultaron heridas en la explosión en el área de Pampore en las afueras de la capital de verano de Cachemira, Srinagar, donde todas las muertes ocurrieron durante enfrentamientos el domingo.

"Hasta ahora cuatro personas han muerto por heridas de bala y cinco han muerto cuando un depósito de municiones explotó después que una turba enardecida incendió un recinto de la policía", dijo a Reuters un policía de alto rango, quien no quiso ser identificado.

Otro alto funcionario de policía también confirmó las muertes.

Al menos 27 personas, principalmente manifestantes que arrojaban pedradas, han muerto a manos de fuerzas de seguridad durante las recientes seis semanas durante las mayores protestas contra el Gobierno indio en dos años.

Las últimas muertes produjeron que miles de personas salieran a las calles en Pampore y otras áreas vecinas gritando: "¡Vete India, queremos libertad!", mientras incendiaban edificios gubernamentales y vehículos policiales.

Decenas de miles de policías y soldados paramilitares con equipo antidisturbios patrullaban las desiertas calles en toda Cachemira y advertían a los residentes que se quedaran en sus casas, dijeron testigos.

Una huelga de separatistas y un confinamiento de seguridad se han prolongado durante casi un mes y medio en Cachemira, donde miles han muerto desde que se inició una insurgencia en 1989.

La inestabilidad en Cachemira complicará los esfuerzos para mejorar las relaciones entre Nueva Delhi e Islamabad, mientras ambos tratan de revivir las negociaciones de paz suspendidas tras el ataque contra Mumbai en 2008, por militantes con sede en Pakistán.