San José. Más allá de los problemas económicos, sociales o de seguridad ciudadana que afronta Costa Rica, quien resulte elegido como nuevo presidente del país en la segunda ronda electoral de este 1 de abril, tendrá como primer reto combatir la polarización que ha dejado la campaña electoral.

Este domingo, Fabricio Alvarado del Partido Restauración Nacional (PRN) y Carlos Alvarado del oficialista Partido Acción Ciudadana (PAC) disputan la presidencia del país para los próximos cuatro años, en un panorama de gran división entre los votantes.

La última encuesta de la Universidad de Costa Rica reveló un empate técnico entre los candidatos, por lo que los indecisos serán quienes inclinen la balanza hacia uno u otro lado, pero lo cierto es que los discursos agresivos entre ambos bandos ya se convierten en un motivo de preocupación más.

Así lo ve el analista y experto en comunicación política de la Universidad de Costa Rica, Gustavo Araya, para quien es claro que el país llega muy dividido a esta elección.

"Será un gobierno que tiene que lograr legitimidades importantes dentro y fuera, materializar las alianzas en la Asamblea Legislativa y fuera de ella", comentó Araya.

"El principal reto es retornar al país a un estado de situación donde se vaya diluyendo la polarización, y cualquiera de los dos que gane tendrá un alto porcentaje de población en contra. Será un gobierno que tiene que lograr legitimidades importantes dentro y fuera, materializar las alianzas en la Asamblea Legislativa y fuera de ella", comentó Araya.

Para Araya, en este clima de polarización es claro que de ganar Fabricio Alvarado -de posiciones religiosas y conservadoras- entraría con buena parte de las organizaciones de la sociedad civil en contra, por sus posturas en materia de derechos humanos y medio ambiente, aunque con mayor ventaja en la Asamblea Legislativa, donde tendrá 14 diputados, mientras que el PAC sólo suma 10.

El analista recordó que en el caso de Fabricio Alvarado, era una figura que no se encontraba entre las favoritas para ganar al inicio de esta elección, pero sus posiciones contra la opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que obliga a Costa Rica a habilitar el matrimonio entre homosexuales, catapultaron su candidatura con los grupos de la población que están en contra de esta medida.

Para Araya, en Costa Rica se ha producido una "pauperización" de los partidos políticos, al punto que permitió a un partido "pequeño", cuyo candidato es cantante y salmista evangélico, derrotar a un "político curtido con 30 años de experiencia", como lo era el aspirante del Partido Liberación Nacional (PLN), Antonio Álvarez Desanti.

El politólogo considera que fue este mismo partido, el que más veces ha gobernado el país y el de mayor base en la población, el que abrió las puertas para que políticos evangélicos se "capacitaran" en el poder y ahora alcen el discurso de que están "llamados a gobernar", como lo ha expresado el hoy presidente de la Asamblea Legislativa, el pastor Gonzalo Ramírez.

 

"Los grupos dirigentes han rehuido a la discusión del modelo de país, hay grandes masas excluidas del modelo de desarrollo y otros gozando de las ventajas que genera, de alguna manera hay una cantidad importante de la población que se siente fuera de todo y esto aumenta el abstencionismo, aumentan los reclamos a cualquier gobierno que esté, porque la población siente que no se atienden sus necesidades de forma adecuada", comentó.

Para Araya, el éxito que ha tenido un político de tendencia evangélica como Fabricio Alvarado en esta elección, pone a Costa Rica a tono con otros países como Brasil, Guatemala y Perú, donde grupos similares también han tenido éxito electoral con su discurso religioso-populista.

"Las medidas que podrían impulsar no tienen apego a ninguna corriente de pensamiento político (de izquierda o derecha) y van más allá de si es legítima por la lógica ideológica, más allá que tenga validez que obedece a un programa de gobierno, mayor participación, no importa, porque la idea es cumplir con un supuesto requisito de cumplirle a las mayorías sin importar si es bueno o malo para el país", detalló el analista.

Araya también reconoce que tanto Fabricio como Carlos Alvarado han optado en lo económico por rodearse de figuras de tendencia más liberal, por lo que ve una inclinación hacia la "centro derecha", aunque con menos apego ideológico en el caso de Fabricio Alvarado.

Este acomodo responde a la urgencia que han percibido ambos candidatos en atender el déficit fiscal que en Costa Rica ya está por encima del 6% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que considera que también hay otros temas urgentes para el nuevo gobierno, como los problemas en infraestructura de transportes, seguridad ciudadana, educación y derechos humanos.