Roma. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, afrontaba una presión mayor para dimitir este jueves después de que jueces dieran a conocer nuevos documentos con más detalles de sus fiestas eróticas, algunas con menores de edad, y de sus regalos a las asistentes.

La oposición de centroizquierda dijo que los nuevos documentos hacen que su posición sea "insostenible" y pidió que dimita por voluntad propia o que sus aliados conservadores aumenten la presión que le fuerce a dejar el cargo por el bien del país.

Las 227 páginas fueron enviadas el miércoles al Parlamento por magistrados de Milán, y algunos extractos se filtraron a la prensa, que los publicó el jueves.

En ellas se dice que una segunda joven que acudió a las fiestas también era menor de edad en aquella época, además de la bailarina marroquí situada en el centro de la investigación que tenía 17 años cuando se celebraron algunas de las fiestas.

También muestran que una aliada clave de Berlusconi que es investigada bajo la sospecha de facilitarle prostitutas se está volviendo contra él en privado y ha hecho comentarios despectivos sobre su físico y su edad en unas conversaciones telefónicas grabadas por la policía.

Hasta ahora los magistrados han enviado más de 600 páginas de documentos al Parlamento en apoyo de su petición de registrar la oficina del contable de Berlusconi, del que se sospecha que dio dinero y regalos a las mujeres.

Un panel parlamentario recomendó el jueves que se rechace el pedido de registro, diciendo que toda la investigación debería ser manejada por una corte diferente que es responsable de juzgar la conducta de los ministros.

El panel, integrado mayoritariamente por legisladores de centroderecha, rechazó la solicitud por 11 votos contra ocho. La decisión final se tomará mediante un voto de todos los diputados de la Cámara baja, en la que Berlusconi tiene una pequeña mayoría.

Al ser consultado sobre las nuevas filtraciones, el primer ministro respondió el miércoles por la noche: "No tengo nada que decir. (La investigación) es escandalosa".

Uno de los aliados más leales de Berlusconi, el ministro de Relaciones Exteriores Franco Frattini, rechazó la idea de que el Gobierno deba echar a Berlusconi por el escándalo.

"Sería totalmente equivocado pensar en un cambio de liderazgo", dijo Frattini a corresponsales extranjeros, y añadió que el primer ministro fue electo directamente por votantes en las últimas elecciones del 2008.

IMAGEN ITALIANA DAÑADA

Frattini reconoció que el escándalo ha dañado la imagen de Italia en el exterior pero dijo que era culpa de los jueces, que han tomado partido, y no de Berlusconi. El ministro afirmó que la evidencia de muchas personas mostraban que las acusaciones eran falsas.

Los extractos de las transcripciones de los interrogatorios policiales a las mujeres y las grabaciones telefónicas en las que se habla de unas fiestas salvajes se conocieron dos días después de que los abogados de Berlusconi presentaran unos documentos en los que insistían que los encuentros fueron simplemente cenas amistosas.

En las transcripciones publicadas por al menos dos agencias de noticias y varios periódicos, una mujer llamada Maria contó a los jueces que en junio del año pasado, un socio de Berlusconi le invitó a una fiesta en la residencia del primer ministro cerca de Milán.

"Después de la cena, el primer ministro dijo 'ahora vamos a hacer algo de bunga-bunga'", el término que los magistrados dicen usaban los participantes para describir las fiestas..

Maria dice que bailó la danza del vientre junto a otra joven y caminó por la habitación ataviada sólo con ropa interior. La mujer dijo a unos magistrados que una brasileña con un tanga bailó una "versión dura de una samba" mientras los hombres miraban.

"Incluso las otras chicas bailaban, mostrando el pecho y el trasero y todas se acercaron al primer ministro que les tocó las partes íntimas", según citan agencias de prensa y diarios a Maria en su relato a los magistrados.

Al menos otro hombre en la fiesta tocó a las mujeres, según contó Maria.

Los fiscales de Milán dicen que Berlusconi pagó por mantener relaciones sexuales con prostitutas en las fiestas, entre ellas una joven bailarina de discotecas llamada "Ruby robacorazones".

Berlusconi niega cualquier delito y sostiene que nunca ha pagado por sexo.

Cuando la policía registró el apartamento de una de las mujeres que investigaban, encontraron dinero y joyas, que ella contó a los magistrados eran regalos de Berlusconi, según las filtraciones.