En horario de máxima audiencia y desde la Casa Blanca, Obama desgranará su plan unilateral en inmigración después de esperar un año que la oposición republicana desbloqueara en la Cámara de Representantes su ambiciosa reforma integral aprobada por el Senado.

En Estados Unidos viven 11,3 millones de indocumentados, según los cálculos del gobierno, de los cuales la mayoría son latinoamericanos y más de la mitad mexicanos. El grueso de la regularización radica en los 3,7 millones de indocumentados que, según el Migration Policy Institute, tienen hijos que son ciudadanos estadounidenses o con residencia permanente y han vivido un mínimo de cinco años en el país.

Este grupo obtendrá un estatus legal temporal en el país, con lo que evitará la deportación, y los que no tengan antecedentes penales podrán además acceder a un permiso de trabajo, según adelantan los principales diarios del país.

Los otros 1,5 millones quedarían regularizados por la ampliación de la Acción Diferida (DACA, por su sigla en inglés), una medida que desde su entrada en vigor en agosto de 2012 ha evitado la deportación de más de 580.000 jóvenes indocumentados que llegaron a EE. UU. cuando eran niños.