Washington. Con tres eventos en Chicago, el presidente estadounidense Barack Obama comienza su campaña por la reelección este jueves con la necesidad de recuperar el apoyo de los votantes liberales que lo ayudaron a llegar al poder y atraer a los independientes.

Obama ha intentado apelar a un término medio y ha buscado interceder ante sus adversarios políticos desde que los republicanos obtuvieron el control de la Cámara de Representantes y cobraron más fuerza en el Senado en las elecciones de noviembre pasado.

Esto ha provocado tensiones con sus aliados liberales, sobre todo en diciembre, cuando cedió ante el reclamo de la oposición y abrió el camino para extender por dos años los recortes impositivos para los estadounidenses más ricos vigentes desde la era Bush.

Obama tiene que hacer equilibrio entre reparar los lazos con los liberales y convencer a los independientes de que vuelvan a su bando, luego de que abandonaron a los demócratas en los comicios legislativos.

Pero además debe cuidarse de no alienar a los republicanos del Congreso, a quienes necesita en las negociaciones por el presupuesto.

El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, quizás el rival más serio de Obama en las presidenciales, hizo la primera apuesta esta semana al anunciar que quería competir por la nominación republicana.

Eso da una ventaja a los intentos de Obama de dar forma a su campaña. El presidente podría dar algunos índices de su estrategia en tres eventos de recaudación de fondos en Chicago el jueves, los primeros de una larga lista de encuentros mediante los cuales busca llegar a la suma récord de US$1.000 millones para el 2012.

Un discurso que dio el miércoles delineando un plan para reducir 4 billones de dólares del gasto deficitario en doce años es considerado como un paso hacia la recuperación de su base política.

Por izquierda, atacó los recortes impositivos para los ricos del gobierno de Bush -"Me niego a renovarlos de nuevo"- y atacó un plan republicano para renovar los programas de salud para los ancianos y pobres.

Un sondeo de Reuters/Ipsos esta semana indicó que el índice de aprobación de Obama cayó al 46% y que el declive fue causado principalmente por una fuerte baja del apoyo de los demócratas, cuyo respaldo cayó 7 puntos porcentuales, al 73%.

Las simpatías entre los independientes y republicanos se mantenían estables.

Aunque está intentando seducir a la base liberal, Obama necesita mantener relaciones razonables con los republicanos en el Congreso, donde ambos partidos están en duras negociaciones en torno a cómo reducir los elevados déficit del presupuesto.

Los votantes independientes han ocupado la mente de Obama desde que abandonaron a los demócratas en noviembre pasado por miedo a la creciente deuda del Gobierno y las dudas sobre la economía.

El discurso de Obama el miércoles, en el que prometió abordar el problema de la deuda con soluciones de ambos lados, podría ayudarlo con los independientes.