Washington. El presidente estadounidense, Barack Obama, buscará aprovechar la ira pública contra Wall Street para renovar la presión sobre la oposición republicana, mientras se embarca este lunes en un viaje por autobús para reunir apoyo para su plan de empleos.

En un viaje con aires de campaña que se extenderá por los próximos tres días, Obama visitará Carolina del Norte y Virginia, estados vitales para sus probabilidades de ser reelecto en el 2012, con la mira puesta en lograr la aprobación de al menos partes de su plan de empleos, que tiene un costo total de US$447.000 millones.

Su visita a estos dos importantes del sur del país se realizará en un contexto de protestas contra las prácticas de Wall Street que el fin de semana alcanzaron su punto más alto con una manifestación global.

Obama -cuyos índices de aprobación han caído debido al alto desempleo- ha expresado simpatía con los reclamos del movimiento "Occupy Wall Street", pero lo ha hecho de forma cautelosa, en principio porque su propio equipo económico posee lazos con la industria financiera.

"El presidente seguirá reconociendo la frustración que él mismo comparte sobre la necesidad de que Washington actúe más para apoyar nuestra recuperación económica", dijo el portavoz Josh Earnest cuando se le consultó si Obama ofrecería un mensaje para los manifestantes de Wall Street en su viaje al sur.

El estancamiento en el proyecto de ley relativo a empleos elevó los temores a que el enfrentamiento político en Washington evite que se tomen grandes medidas que alienten el empleo antes de las elecciones generales de noviembre de 2012.

El presidente demócrata quiere aumentar la presión sobre los republicanos mientras intenta avanzar con su paquete de empleos.

Con la cercanía de la campaña electoral, la estrategia de Obama es obligar a los republicanos a ceder terreno o a retratarlos como como obstruccionistas más interesados en escudar "a millonarios y multimillonarios" para que no paguen su justa parte de impuestos.

Los republicanos dicen que el paquete original de Obama estaba cargado de gastos y alzas tributarias a los estadounidenses más adinerados que ahogarían la creación de empleos. También lo acusaron de demonizarlos y promover "la lucha de clases" en vez de trabajar con ellos para encontrar áreas de acuerdo.

En un discurso de los republicanos transmitido el fin de semana por la radio, el representante Kevin McCarthy llamó a Obama a "salirse del camino de la campaña (política) y a ponerse a trabajar".

El estancamiento en el proyecto de ley relativo a empleos elevó los temores a que el enfrentamiento político en Washington evite que se tomen grandes medidas que alienten el empleo antes de las elecciones generales de noviembre de 2012.