San Salvador. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cerró este miércoles en El Salvador una gira por América Latina, comprometido con reactivar el comercio y la cooperación, pero sin poder esquivar la atención mundial sobre la operación militar encabezada por Washington en Libia.

Antes de su partida, Obama recibió en San Salvador un informe sobre las acciones de sus fuerzas militares contra el gobierno libio, que le han valido críticas internacionales pese a estar amparadas por Naciones Unidas (ONU) bajo la necesidad de proteger al pueblo de ese país norafricano.

Obama recortó por unas horas su estadía en El Salvador, su última parada en una gira de cinco días que lo llevó por Brasil y Chile, para atender la estrategia de Estados Unidos en la campaña internacional contra el líder libio Muammar Gaddafi.

Preocupación. Los críticos están preocupados sobre la claridad del papel de Washington en esas operaciones, sus metas y los costos de involucrarse en un tercer país musulmán cuando las tropas de Estados Unidos todavía permanecen en Irak y Afganistán.

El viaje de Obama era anticipado como un esfuerzo de Estados Unidos por reforzar sus lazos con América Latina, pero los ataques a Libia no han sido vistos con simpatía por la mayoría de los latinoamericanos y él tampoco hizo grandes anuncios en materia de comercio sobre pactos prometidos o claves disputas.

Obama ordenó acciones militares después de iniciar su viaje en Brasil y sus asesores han batallado para mantenerlo informado sobre los acontecimientos, en una agenda originalmente diseñada para reforzar la influencia de Estados Unidos en una región con gran crecimiento y donde China se ha convertido en un fuerte rival.

Visitas. En Brasil, la mayor economía latinoamericana, y en Chile, Obama habló de oportunidades de inversión y de impulsar las exportaciones estadounidenses que podrían darle apoyo en casa, donde la alta tasa de desempleo será un factor vital en sus esperanzas de ser reelegido en el 2012.

En El Salvador, Obama tocó temas enfocados en migración y seguridad, anunciando un programa por 200 millones de dólares para el combate al narcotráfico y apoyos sociales en Centroamérica, donde los cárteles mexicanos de las drogas han incrementado su presencia.

El viaje de Obama era anticipado como un esfuerzo de Estados Unidos por reforzar sus lazos con América Latina, pero los ataques a Libia no han sido vistos con simpatía por la mayoría de los latinoamericanos y él tampoco hizo grandes anuncios en materia de comercio sobre pactos prometidos o claves disputas.

Búsqueda de balance. Obama está luchando por encontrar un balance en el manejo de varias crisis mundiales, incluyendo la intervención militar en Libia, y sus prioridades locales como la creación de empleo y el fortalecimiento de la economía antes de las elecciones presidenciales del 2012.

Durante su gira latinoamericana, el presidente estadounidense señaló que su país espera transferir el liderazgo militar en Libia a sus aliados en cuestión de días y precisó que el objetivo militar es proteger a la población civil de los ataques de las fuerzas de Gaddafi.