Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presionó este martes por sanciones rápidas y severas contra Irán, pero reconoció que China tiene preocupaciones sobre su impacto económico y dijo que las negociaciones son difíciles.

Poniendo fin a una cumbre nuclear sin precedentes que reunió a 47 naciones, Obama consiguió promesas de líderes mundiales para adoptar medidas para evitar que grupos terroristas obtengan armas nucleares, medidas que dijo harán a Estados Unidos y al mundo un lugar más seguro.

"Hoy es un testamento de lo que es posible cuando los países se unen en un espíritu de sociedad para adoptar nuestra responsabilidad compartida y enfrentar un desafío común", dijo Obama.

La disputa nuclear de Irán con Occidente arrojó una sombra sobre la cumbre, y quedó claro que aún restan algunos grandes obstáculos en el camino para imponer una nueva ronda de sanciones de la ONU a Irán por su supuesta búsqueda de armas nucleares.

Un día después de discutir el tema de Irán con el presidente chino, Hu Jintao, Obama expresó su gratitud por el hecho de que China haya aceptado a negociar la resolución de sanciones de la ONU contra Irán, pero dijo que Pekín aún tiene preocupaciones sobre las sanciones.

Dijo que había planteado a Hu que las violaciones de Irán a sus obligaciones internacionales deben tener consecuencias. Teherán niega que esté intentando desarrollar un arma atómica, afirmando que busca la energía nuclear para la generación pacífica de electricidad.

"Los chinos obviamente están preocupados por qué ramificaciones podría tener esto sobre la economía en general", dijo Obama. "Irán es un estado que produce petróleo", agregó.

Nueva resolución pronto. Obama dijo el 30 de marzo que esperaba tener la nueva resolución de sanciones lista dentro de semanas.

Él rehusó repetir el cronograma el martes, pero dijo que no quería un proceso largo, extendido que se prolongue por meses, y que quiere "ver que avancemos rápida y audazmente".

"Creo que tenemos un número fuerte de países en el Consejo de Seguridad que creen que esto es lo correcto. Pero creo que estas negociaciones pueden ser difíciles y voy a presionar lo más duro que pueda", declaró.

Pekín hizo hincapié el martes en que quería que cualquier resolución del Consejo de Seguridad promueva una salida diplomática a la disputa. Irán, que no asistió a la conferencia, es el tercer mayor proveedor de crudo de China.

"El bienestar del pueblo iraní, así como los normales intercambios económicos, comerciales, financieros y energéticos entre Irán y muchos países en el mundo -estas legítimas necesidades y demandas no deberían ser socavadas", dijo este martes el viceministro de Relaciones Exteriores de China, Cui Tiankai, a periodistas.

En otra señal de los límites de cooperación en el tema, el presidente de Rusia, Dmitry Medvedev, otro país con extensos lazos comerciales con Irán, dijo que cualquier sanción "ciertamente no debe castigar al pueblo" y debe concentrarse en la no proliferación.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien apoya sanciones más severas, dijo que se acerca el "momento de la verdad" y que era razonable esperar que la ONU adopte medidas antes de mayo, pero también reconoció que cualquier resolución posiblemente será más débil de lo que le gustaría a Francia.

Yukiya Amano, jefe del organismo de supervisión nuclear de la ONU, la Agencia Internacional de Energía Atómica, dijo a Reuters que está preocupado de que Irán reduzca su cooperación con los inspectores de la ONU si se imponen nuevas sanciones en su contra.

Obama también dio luces sobre su "franca" conversación con Hu respecto a las preocupaciones de Estados Unidos por la moneda china, que Washington ha afirmado durante largo tiempo que se encuentra en un valor muy bajo.

"Creo que China con razón ve el tema de la moneda como (...) un tema de soberanía. Creo que ellos se resisten a la presión internacional cuando se trata de tomar decisiones sobre su política monetaria y de divisas", afirmó.

El comunicado final de la cumbre prometió mayores esfuerzos para impedir que los "actores no estatales, como Al Qaeda, obtengan los elementos de construcción de armas atómicas para "propósitos malignos".

Si bien el comunicado de la cumbre no incluyó un mecanismo para aplicar las medidas, Obama defendió el acuerdo diciendo que cree que los líderes mundiales toman sus compromisos en serio.

Tampoco asistió a la cumbre Corea del Norte, cuyo programa de armas nucleares es una molestia permanente para Occidente. Los líderes de la cumbre enviaron un mensaje claro a Pyongyang al anunciar que Corea del Sur sería el próximo anfitrión de la reunión de seguridad en el 2012.