El presidente estadounidense, Barack Obama, dejó la mañana de este miércoles El Salvador, al menos tres horas antes de lo previsto en la agenda oficial. La nueva hora de partida fue a las 11:00 AM, hora local.

La soledad de la mayor parte de la zona rosa de la ciudad y de las cercanías a la casa presidencial, evocaron el estado de sitio que se vivió en Tegucigalpa, Honduras, en la crisis política de 2009.

Los militares, policías y elementos del servicio secreto mantenían resguardadas las calle,s que desde el hotel Sheraton Presidente, conducen a la embajada estadounidense en esta ciudad.

La Bestia, la limusina que traslada al presidente Obama, abandonó el hotel poco antes de las nueve de la mañana, acompañado de una caravana de vehículos de su seguridad. Al mismo tiempo varios salvadoreños protestaban en las cercanías de este hotel, en la Plaza Italia, pidiendo paz en Libia.

Desde este miércoles la prensa solo pudo dar seguimiento por la calle a las visitas que hizo Obama. No se permitió el acceso a ningún sitio visitado por Obama.

El Salvador entregó una propuesta encaminada a que EE.UU. otorgue un estatus migratorio permanente a los 220 mil salvadoreños que están acogidos al TPS, pero Obama solo se comprometió a seguir impulsando la reforma migratoria integral.

Visita cancelada. El mandatario canceló un viaje que tenía en agenda al sitio arqueológico San Andrés, que se encuentra a unos 45 minutos de San Salvador, en el departamento de La Libertad.

Para las once de la mañana, después de saludar a los empleados de la embajada estadounidense, Obama fue trasladado, en helicóptero, hacia el aeropuerto internacional de San Salvador, en Comalapa, que se ubica a unos 40 kilómetros de la capital.

Resultados poco visibles. Obama deja El Salvador con resultados muy poco visibles para los intereses de este país en el tema migratorio, aunque en materia de comercio y desarrollo los resultados son màs que satisfactorios, según el criterio de algunos analistas.

La visita dejó un compromiso del mandatario norteamericano de apoyar el combate al narcotráfico y crimen organizado, para lo que anunció un aporte económico de US$200 millones.

Pero el punto donde hay cierta sensación de una falta de claridad sobre un verdadero compromiso de EE.UU., es en el tema migratorio. El Salvador entregó una propuesta encaminada a que EE.UU. otorgue un estatus migratorio permanente a los 220 mil salvadoreños que están acogidos al TPS, pero Obama solo se comprometió a seguir impulsando la reforma migratoria integral.

Expertos consultados por El Heraldo consideran que Obama no quiso hacer un compromiso que no pueda cumplir, pues el otorgar un estatus permanente implicaría entonces que debería ampliarlo con otros países centroamericanos que tienen tepesianos (migrantes que poseen el Estatus de Protección Temporal (TPS).

Honduras tiene unos 70.000 tepesianos y Nicaragua unos seis mil, y todos ellos obtuvieron el TPS hace más de diez años, es decir, casi un año antes que los salvadoreños.

Contrarrestar influencia venezolana. Analistas políticos afirman que la gira de Obama buscó contrarrestar la influencias como la del presidente venezolano Hugo Chávez, quien ha conseguido conformar un pequeño bloque socialista junto a los presidentes de Ecuador y Bolivia, Rafael Correa y Evo Morales.

En el ámbito económico, sin embargo, la visita oficial no logró contrapesar el creciente poder de las afinidades comerciales de China -principal socio comercial de Brasil y Chile- con América Latina, que significan una dura competencia que daña los negocios de Estados Unidos.

* Con información de El Heraldo y El Diario de Hoy de El Salvador.