Río de Janeiro. La consolidación de Brasil como una poderosa democracia es un ejemplo que otras naciones podían seguir, dijo este domingo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, mientras jóvenes en Oriente Medio y el Norte de África se rebelaban buscando mayores libertades.

"Como dos naciones que han luchado durante muchas generaciones por perfeccionar nuestras democracias, Estados Unidos y Brasil saben que el futuro del mundo árabe será definido por su pueblo", dijo Obama para recibir una ovación de pie de unas 2.000 personas en un histórico teatro en el centro de Río de Janeiro.

Obama ha ordenado que fuerzas estadounidenses realicen la mayor intervención militar en el mundo árabe desde la invasión de Irak en 2003, autorizando ataques contra Libia este sábado mientras se reunía con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en Brasilia.

"Hemos visto al pueblo de Libia adoptar una valiente postura contra un régimen decidido a brutalizar a sus propios ciudadanos. A lo largo de la región, hemos visto a gente joven alzándose", sostuvo el mandatario en un discurso que fue transmitido por televisión en vivo en Brasil.

"Cuando hombres y mujeres reclaman sus derechos humanos pacíficamente, nuestra humanidad común se eleva (...) Ese es el ejemplo de Brasil", dijo ante un fuerte aplauso.

Obama también usó el discurso para enfatizar que Estados Unidos buscaba una asociación de iguales con Brasil, tocando un tema que los funcionarios del gigante sudamericano estaban esperando.

Rousseff usó un tono duro durante su aparición con Obama en Brasilia e insistió en temas que los dividen como tarifas comerciales y la aspiración de Brasil a un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, un deseo por el cual su par expresó aprecio pero que evitó apoyar.

En Río, Obama usó sus habilidades retóricas para asegurar a los brasileños que no estaba interesado en aprovecharse del auge económico de su país, que ha sacado a más de 20 millones de personas de la pobreza en la última década.