Mineápolis, EE.UU. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está demostrando que aún tiene un enorme atractivo en su recorrido por el oeste del país para ayudar al Partido Demócrata de cara a las elecciones del mes que viene, pero no está nada claro que eso baste para librar al partido de la debacle electoral.

En el broche final a una gira sin descanso a 10 días de las elecciones al Congreso, Obama encandiló a más de 11.000 personas en un mitin en Mineápolis, promocionando sus logros en la reforma sanitaria y legislativa. El presidente advirtió que si las elecciones devuelven el poder a los republicanos en las cámaras, intentarán revocar las dos leyes históricas.

"Teníamos simplemente la peor crisis financiera desde 1930 y una de sus primeras órdenes sería eliminar las protecciones para los consumidores, volver a un sistema que nos obligó a salvar toda la economía y a adoptar estas medidas drásticas", afirmó.

"¿Por qué haríamos esto?" preguntó. "¿Por qué volveríamos a políticas sanitarias en las que creen y en las que las aseguradoras pueden negarte el seguro cuando te pones malo?"

Sus mensajes de cierre de campaña retratan a los demócratas como los defensores de la clase media y a los republicanos como los de intereses especiales, como las aseguradoras o las empresas de tarjetas de crédito. Pero los republicanos llevan la delantera con sus críticas a la ley sanitaria de Obama, el plan de estímulo de 814.000 millones y otras políticas demócratas que afirman son ejemplos de un enfoque partidario de un "gran gobierno".

La respuesta del presidente, que ha repetido durante su gira por cinco estados, fue admitir que "el gobierno no puede resolver todos los problemas", pero también destacó su papel en la educación y en iniciativas como las energías limpias.

Los asistentes al mitin en la Universidad de Minesota corearon el conocido lema "Yes, we can" y se rieron con la caricaturización que hizo Obama de los republicanos como los políticos que llevaron el país a una zanja - una metáfora habitual en sus mítines.

El lleno se repitió en Portland, Seattle, Los Ángeles y Las Vegas. El más multitudinario fue el del viernes en la Universidad del Sur de California, con la presencia de 37.500 personas. Su capacidad para atraer a grandes multitudes fue una característica de la campaña presidencial de 2008, y la repetición de ese tipo de eventos pareció llenarle de energía, a pesar del resfriado que tenía al principio de la gira.

Recaudación de fondos. Obama también acudió a varias reuniones para recaudar fondos para la campaña, obteniendo millones de dólares con los que financiar la publicidad para los candidatos demócratas, y también tuvo tiempo para acudir al estudio del popular personaje radiofónico latino Piolín, como parte de su intento de hacer calar su mensaje en sectores de población claves para los demócratas.

La visita de Minesota pretendía ayudar al candidato demócrata Mark Dayton, un antiguo senador que aventaja por seis puntos a su adversario, Tom Emmer, en la carrera por el cargo de gobernador del estado. Pero muchos otros candidatos tienen un panorama mucho más difícil, como el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, muy igualado en la lucha por su escaño con la favorita del movimiento conservador Tea Party, Sharron Angle.

Es probable que la mayoría demócrata en el Senado se reduzca, aunque muchas encuestadoras dudan de que los republicanos se vayan a hacer con el control de la cámara.

En la Cámara de Representantes el panorama es más sombrío: los republicanos solo necesitan 39 escaños para lograr la mayoría de 218 votos, y según los sondeos, esa cifra está a su alcance.