Washington/Kabul. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció una retirada escalonada de sus tropas para terminar una costosa guerra en Afganistán, que enfrentaba una nueva crisis después que un tribunal revocó los resultados de las elecciones del 2010, empañadas por el fraude.

El plan de Obama de retirar a 10.000 soldados para finales de año y otros 23.000 para fines del próximo verano fue inmediatamente respaldado por el presidente de Francia, que prometió sacar también a sus tropas.

También el presidente afgano, Hamid Karzai, un aliado de Washington acusado de incompetencia y corrupción, dio la bienvenida al plan y dijo que los afganos confiaban cada vez más en sus fuerzas de seguridad.

Naciones europeas que han contribuido con tropas al esfuerzo militar contra la insurgencia talibán en Afganistán dijeron que también harán reducciones escalonadas.

Pero los talibanes, que resurgen una década después de ser derrocados por la invasión estadounidense tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, restaron importancia al anuncio y dijeron que sólo una retirada total e inmediata de las fuerzas extranjeras detendría un "derramamiento de sangre sin sentido".

Rechazaron además cualquier sugerencia de logros militares estadounidenses.

En discurso televisado en la noche del miércoles, Obama dijo que retiraría 10.000 soldados de Afganistán para finales de 2011 y otros 23.000 más al final del próximo verano.

Pero aún tras la retirada permanecerán en el país unos 70.000 soldados estadounidenses, alrededor del doble de los que había cuando el mandatario asumió el cargo. Las tropas serían retiradas de forma constante posteriormente.

Obama prometió que Estados Unidos, que trata de restablecer su imagen internacional, mejorar la economía y reducir el desempleo, ejercería su poder militar con moderación.

"Esta noche, nos reconforta saber que la marea de la guerra está cediendo", dijo Obama en una declaración de 15 minutos, señalando la reducción gradual de fuerzas estadounidenses en Irak y la limitada implicación estadounidense en la campaña aérea internacional contra Libia.

"Estados Unidos, es el momento de centrarnos en la construcción del país en casa", añadió.

Pero diplomáticos dijeron que Afganistán, objeto de duras críticas internacionales por la corrupción e inestabilidad, podría hundirse en una nueva crisis tras un fallo judicial que declara nulos los resultados de 62 escaños parlamentarios en una asamblea de 249 representantes.

Desde las elecciones del 18 de septiembre pasado, el país está en un estado de parálisis política, sin un gabinete completo después de semanas de discusiones.

Estados Unidos también planea retirar a cientos de asesores civiles que ayudan a gobernar Afganistán y recortar miles de millones de dólares en ayuda.

Los talibanes han sido expulsados de algunas zonas de su bastión del sur, pero la insurgencia se ha intensificado a lo largo de la frontera oriental con Pakistán.

Las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN, lideradas por Gran Bretaña y Alemania con los mayores contingentes, han sido incapaces de asestar un golpe decisivo a los talibanes, que gobernaron Afganistán entre 1996 y el 2001.