Barack Obama llegó este martes El Salvador, el último destino de su gira por Latinomérica y que incluyó visitas a Brasil y Chile.

En la nación centroamericana se reunió con el presidente salvadoreño Mauricio Funes, con quien sostuvo un encuentro de 45 minutos. Luego de ello, participó de una reunión, con sus respectivos equipos de trabajo, la que se extendió por otros 30 minutos.

Los temas centrales del encuentro, para Estados Unidos, fueron medio ambiente, educación, búsqueda de socios económicos y seguridad. A El Salvador, en tanto, le interesaba la temática de la migración salvadoreña en la nación norteamericana, según informa El Mundo de El Salvador, junto con los efectos producidos por la violencia de los narcotraficantes de la región.

Uno de los temas clave es la inclusión de El Salvador como socio para el programa estadounidense Alianza por el Crecimiento (Partners of Growth), proyecto que el mandatario salvadoreño ha llamado "oportunidad histórica”. Ello podría implicar una ayuda técnica o financiera, no necesariamente donaciones.

El mandatario llegó a Centroamérica en momentos en que la región enfrenta una intensa actividad de los cárteles del narcotráfico, especialmente los mexicanos, que utilizan países de la región, como El Salvador, como ruta para transportar drogas desde Sudamérica a Estados Unidos, pero también como sitios de almacenamiento.

Posterior a ambas actividades, Funes y Obama ofrecieron una conferencia de prensa.

En ese marco, Obama ya hizo un reconocimiento público a El Salvador este lunes, en su visita a la capital chilena, al afirmar que El Salvador es un ejemplo inspirador de reconciliación nacional y de reacomodo político sin violencia. Lo anterior es destacado por la transición pacífica del poder en 2009, entre los partidos políticos que se formaron de los dos lados, enfrentados en la guerra civil de los años 80 y principios de los 90.

En El Salvador, el mandatario tenía previsto visitar la tumba de monseñor Arnulfo Romero, considerado una víctima emblemática de la Guerra Fría, cuando Estados Unidos apoyaba a fuerzas de derecha en Centroamérica para combatir a rebeldes de izquierda.

Funes considera su "guía espiritual" a Romero, jesuita asesinado el 24 de marzo de 1980, por fuerzas paramilitares, mientras oficiaba misa, tras hacer insistentes llamados a la paz y a integrantes del Ejército para que desoyeran órdenes de atacar civiles.

*Con información de Reuters.