Washington. El presidente de EE.UU., Barack Obama, se calificó como un "fiero defensor" del libre mercado y dijo que "presionará" al Congreso para que sea aprobado este mismo año el tratado comercial con Colombia, al que había puesto objeciones antes de llegar a la Casa Blanca.

En una entrevista con la revista BusinessWeek, Obama se compromete a "presionar" para sacar adelante los tres tratados de libre comercio que están pendientes de aprobación en el Congreso, como son los de Colombia, Panamá y Corea del Sur.

No obstante, reconoció que hay "diferentes problemas" que hay que negociar con cada país con objeto de limar asperezas de cara a la aprobación del TLC en el Congreso.

Desde que llegó a la Casa Blanca, el presidente estadounidense ha ido suavizando su postura acerca del tratado colombiano, dado que durante la campaña electoral opuso resistencia con el argumento de la violencia sindical que se vive en este país.

Pero en marzo pasado, el gobierno de Obama prometió que impulsaría el TLC con Panamá "relativamente rápido" y que marcaría metas para avanzar en los pactos con Colombia y Corea del Sur.

A finales de enero, en su discurso sobre el Estado de la Unión, Obama sorprendió al citar a Colombia como uno de los "socios claves" con los que quería fortalecer las relaciones comerciales.

En declaraciones posteriores a la prensa, una de sus principales asesoras políticas, Valerie Jarrettm, destacó que los tratados comerciales con Colombia, Panamá y Corea del Sur son una "prioridad", porque suponen "buenas vías para crear trabajos aquí en Estados Unidos".

No obstante, hasta el momento, el Congreso ha mostrado un escaso apetito por aprobar los tres TLC.

En la entrevista, el mandatario insiste en que la política que está desarrollando su gobierno es muy favorable a los negocios y a la libertad de mercado, pese a las críticas que recibe.

"Lo irónico del caso es que desde la izquierda se percibe que somos prisioneros de las grandes corporaciones, y desde el lado empresarial, como que somos antinegocios", dijo el presidente.

Según dijo, su gobierno va a promover este año iniciativas legislativas que, en caso de ser promulgadas, permitirán reducir la presión fiscal sobre las empresas en unos 70.000 millones de dólares.