Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, promulgó este viernes una ley de US$600 millones para reforzar la seguridad en la frontera con México y sus aliados instaron a los legisladores a dejar de lado la disputa electoral y trabajar en una reforma más amplia sobre inmigración.

Con la inmigración ilegal vista como un tema clave para las elecciones legislativas de noviembre, el gobierno afianzó un plan para reforzar la frontera como un primer paso antes de reanudar sus esfuerzos para reformar el sistema de inmigración estadounidense.

El Congreso aprobó esta semana la medida y se la envió a Obama, quien buscaba fondos adicionales en medio de quejas de estados del suroeste que indicaban que el gobierno no había logrado sellar por completo la frontera a los inmigrantes ilegales y narcotraficantes.

Pero los legisladores han estado renuentes a seguir adelante con el polémico tema de la reforma a la inmigración y es poco posible que se produzcan avances concretos después de los comicios legislativos.

Los aliados de Obama insistieron en que el presidente seguía comprometido con reformar lo que describe como un sistema de inmigración "quebrado" y desafiaron a demócratas y republicanos a mostrar liderazgo.

"Ellos necesitarán abordar esto en una forma bipartidista", dijo a periodistas en la Casa Blanca la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano. "No puede hacerse sólo con los demócratas. Los republicanos tienen que salir a la palestra", sostuvo.