Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, viajará este miércoles hacia Praga para firmar un histórico tratado nuclear con Rusia, marcando un muy necesario logro diplomático y un avance hacia edificar mejores lazos con Moscú.

Obama espera que el acuerdo, en el que los dos ex rivales durante la Guerra Fría se comprometen a hacer nuevos recortes a sus arsenales nucleares, será un paso hacia su objetivo de un mundo sin armas atómicas.

La firma del pacto con el presidente Dmitry Medvedev se producirá dos días después de que Obama reveló una nueva política estadounidense que restringe el uso de armas atómicas. La próxima semana, una cumbre nuclear de 47 países se llevará a cabo en Washington.

La firma, que tendrá lugar en un castillo medieval en Praga, ocurrirá en una fecha próxima al aniversario de un discurso que el mandatario demócrata ofreció en la capital checa, donde se comprometió a buscar "la paz y seguridad de un mundo sin armas nucleares".

Antes de la ceremonia, Obama sostendrá conversaciones privadas con Medvedev, y por la noche cenará con 11 jefes de Estado de Europa Oriental y Central.

Se prevé que Obama presionará a Medvedev en su encuentro para que apoye sanciones adicionales de Naciones Unidas contra Irán, un mensaje que también presentará en Washington en su encuentro con el presidente chino, Hu Jintao, en las actividades secundarias de la cumbre de seguridad nuclear del 12 y 13 de abril.

Andrew Kuchins, un experto en Rusia del Centro de Estudios Estratégico e Internacionales, dijo que Irán posiblemente será el "tema principal" en la reunión entre Obama y Medvedev.

"Será importante elaborar algo más cercano a un acuerdo con los rusos sobre los términos en el área de sanciones antes de negociar con los chinos", manifestó Andrew Kuchins.

Las dos mayores potencias nucleares alcanzaron el mes pasado el acuerdo de reducción de armas tras casi un año de negociaciones.

El acuerdo, que reemplazará al Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START I, por su sigla en inglés) de 1991, limitaría las ojivas nucleares operativas desplegadas a 1.550, una reducción en casi dos tercios con respecto al pacto anterior.

Obama ha convertido en una prioridad tratar de "reiniciar" los lazos con Moscú, que tocaron uno de sus puntos más bajos luego del final de la Guerra Fría durante la guerra entre Rusia y Georgia en 2008. El tratado podría ayudar a mejorar el tono de sus relaciones.