Washington. El presidente estadounidense, Barack Obama, y su par chino, Hu Jintao, intentarán dejar atrás un complicado 2010 y presentarse como socios en vez de rivales en una visita de Estado este mes entre las dos mayores potencias del mundo.

Pero una falta de confianza tan grande como la brecha comercial entre Pekín y Washington podría cernirse sobre la visita, incluso si Obama agasaja a Hu con una cena formal y un saludo de 21 armas, además de conversar con él asuntos como Corea del Norte y la economía global.

Con el mundo aún luchando con el malestar económico y las graves amenazas ambientales y de seguridad, la importancia de la visita del presidente chino a Estados Unidos no puede ser exagerada. El evento del 19 de enero ha sido calificado como la visita de Estado más importante en 20 años.

"La meta de estos encuentros no está ligada a algún momento histórico sino a procesos de largo plazo para profundizar la relación", dijo David Rothkopf, un experto en política exterior y ex funcionario del gobierno de Clinton.

"Necesariamente, el encuentro entre los jefes de los dos países más importantes es una cumbre tan importante como cualquiera", sostuvo.

Obama ha dicho que cree que la relación entre ambos países dará forma al siglo XXI. Un desafío a largo plazo es navegar la transición a una relación de iguales y algunos expertos son escépticos de que esto se pueda hacer gradualmente.

Un objetivo inmediato será establecer un mejor tono luego de que Washington y Pekín se enfrentaran el año pasado a causa de los mortales ataques norcoreanos a Corea del Sur, la política de tasa de intercambio, la censura en internet, derechos humanos, la navegación del mar de la China Meridional. cambio climático y valiosos minerales de tierras raras. Es improbable que se produzcan grandes avances.

"Tuvimos una caída en la relación desde que el presidente Obama visitó Pekín en el 2009", dijo Kenneth Lieberthal de Brookings Institution. "Ambos lados esperan que esto realmente establezca los parámetros para la relación en ambos Gobiernos desde ahora y por los próximos años", añadió.

La decisión de Obama de acordar con Hu la pompa y circunstancia de una visita de Estado completa podría ser un paso en esa dirección. China ve las formalidades como la cena de Estado y saludo formal como reconocimiento de su creciente estatura.

Sin embargo, hay riesgos. Funcionarios estadounidenses se ven en problemas para evitar los errores de la visita de Hu en el 2006 a Washington, cuando un manifestante del movimiento espiritual Falun Gong interrumpió a gritos las declaraciones del presidente chino en el Jardín Sur.

Bajo el gobierno de Obama en el 2009, el Grupo de los 20, que incluye a las economías de rápido crecimiento como China e India, reemplazó al Grupo de los 8 como el comité dirigente de la economía global.

Veinte años después del fin de la Guerra Fría y casi una década después de los ataques del 11 de septiembre, Estados Unidos debe "hacer ajustes al mundo del G20 y ésta es una visita muy importante en términos de establecer las normas básicas de ello", dijo Douglas Paal de Carnegie Endowment for International Peace.

Aparentemente, la visita pavimentó el camino para un alza del 5 por ciento en el valor de la divisa china, el yuan, además de una reanudación de las congeladas relaciones militares entre ambos países, además de una detención a las acciones y palabras beligerantes de Corea del Norte.

En la señal más clara de que los lazos militares volvieron a la normalidad, el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, visitará Pekín el domingo.

Una gran pregunta antes de la visita de Hu es si las estancadas conversaciones de seis partes sobre el programa nuclear de Corea del Norte podrían reiniciarse, pero funcionarios estadounidenses enfatizaron que el asunto no medirá el fracaso o éxito de la cumbre.