Lima. Este viernes y sábado, gobernantes de 34 países de América se verán las caras para hablar, sobre todo, de "gobernabilidad democrática frente a la corrupción” en la octava Cumbre de las Américas a realizarse en Perú, país que, paradójicamente, tiene a expresidentes presos o investigados por escándalos de corrupción.

Tras la repentina cancelación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, atribuida a la crisis en Siria, a la cita que suponía su primera visita oficial a América Latina y también la "desinvitación” al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte del Gobierno peruano, ha quedado la duda sobre si los temas que conciernen específicamente a estos dos países serían igualmente abordados. ¿Queda la cumbre ensombrecida con estas ausencias?.

"La ausencia de Trump demuestra un poco también la falta de interés en la política de América Latina y los demás países lo pueden tomar como una señal de desinterés. Esta es la primera vez que un presidente de Estados Unidos no participa del evento. Va a ser la menos mediática de todas las cumbres anteriores”, señala Detlef Nolte, presidente del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales (GIGA).

En ese último aspecto coincide Sebastian Grundberger, director de la sede en Lima de la fundación Konrad Adenauer (KAS): "A pesar de que siempre es beneficioso que un presidente estadounidense dialogue con los países latinoamericanos es mejor que estos dos personajes no estén presentes en el encuentro”. El foco mediático, según Grundberger, hubiera estado en las figuras polémicas y los verdaderos temas de la cumbre hubiesen pasado a un segundo plano.

 

Corrupción: un antes y un después con Odebrecht. Los escándalos de Odebrecht, Lava Jato, los "Panama Papers” o Cambridge Analytica son los ejemplos más claros de corrupción que han golpeado a la región.

Luiz Inácio Lula da Silva entró recientemente en prisión acusado de recibir sobornos durante su mandato, Pedro Pablo Kuczynski acabó renunciando a la presidencia de Perú poco antes de ser destituido por el Congreso debido a sus vínculos con Odebrecht, la injerencia rusa en las elecciones de 2016 en Estados Unidos y la acusación contra el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, por la presunta financiación ilegal de su campaña son solo algunas de las consecuencias de estos escándalos.

Sin duda, el caso de Odebrecht marcó un antes y un después para muchos países americanos, "pero esto no significa que la corrupción sea nueva en la región, tiene una larga tradición y no distingue entre una ideología de gobiernos de derecha o izquierda. Hay que esperar todavía más avances, pero es una buena señal que ahora hayan también expresidentes en la cárcel”, asegura Nolte.

La diferencia está, evidentemente, en que el caso salió a la luz pública. "Antes no era imaginable en los países de la región que personas consideradas 'intocables', de alto nivel político y económico pudieran terminar en la cárcel. Hoy en día eso es un hecho en países como Perú, Ecuador y Brasil. Dentro de todo, significa una gran oportunidad para que la política se pueda purificar”, resalta el experto Grundberger de la KAS.

Ahora, el desafío frente a la corrupción, según ambos expertos, está en reconstruir partidos políticos, evitar individualismos, fortalecer la independencia de las instituciones e incluir a los medios de comunicación para que investiguen más los casos de corrupción y que estos puedan ser publicados. 

 

Venezuela y Trump. Además de la corrupción, otros temas no son menos importantes para la cumbre como la crisis en Venezuela, las políticas antimigratorias y proteccionistas de Trump o, quizás también, la creciente presencia de China en la región.

A un mes de celebrarse las elecciones anticipadas de Maduro y por la crisis migratoria que está causando en la región la llegada de miles de venezolanos - quienes huyen de la crisis económica, política y humanitaria en el país llanero- el tema Venezuela parece uno de los más urgentes.

Trump tenía previsto en Lima marcar una posición más fuerte contra el Gobierno de Maduro, pero esa intención ha quedado en manos de su vicepresidente Mike Pence, quien asistirá en su remplazo.

Queda por ver la sintonía de Pence, a quien diplomáticos en Washington definen como "el hombre de América Latina en la Casa Blanca", con los demás líderes de la región. El tema del muro entre Estados Unidos y México, que significa también una vaya entre Washington y los países de América Latina, podría ponerle color a la cumbre. 

"Al final se verá seguramente una declaración muy vaga y muy general, pero no conjunta, debido a las relaciones tensas, por ejemplo, entre Estados Unidos, Cuba, Bolivia y Nicaragua. La cumbre puede pasar a las historia, ciertamente, por ser la menos mediática, pero también la que arroje menos resultados. Esperemos que no”, concluye Nolte.