La segunda asamblea extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA comenzó este martes en Washington, con la apertura del secretaria general del organismo, José Miguel Insulza, quien destacó los buenos oficios de la entidad que dirige para solucionar la crisis política que afecta a Paraguay.

Cabe señalar que este martes más temprano, Insulza reconoció que “nadie puede intervenir” en Paraguay.

Explicó que “cuando la OEA actúa es principalmente para intentar resolver los conflictos poniendo a las partes de acuerdo”.

Insulza cedió la palabra rápidamente al embajador paraguayo ante la OEA, Bernardino Saguier, quien destacó que en Paraguay funcionan con absoluta normalidad todas las instituciones y exhortó a los países de la región al respeto del principio de la no intervención.

En ese marco, Saguier enfatizó que la destitución de Fernando Lugo fue realizada por amplia mayoría de las dos cámaras del congreso de ese país y que la rápidez del proceso fue para evitar tensiones internas que desembocaran en actos de violencia que conllevaran víctimas fatales.

Rechazó que el cambio de gobierno haya sido producto de un golpe de Estado y aseguró que se trata de un proceso regulado por la Constitución y reconocido por las autoridades locales.

Recordó el Marzo Paraguayo y el juicio político contra el entonces presidente Raúl Cubas, en 1999, a quien se le otorgó cinco días para su defensa ante el Congreso.

Señaló que la celeridad en el proceso a Lugo obedeció a evitar nuevos hechos de violencia similares a los registrados en dicho año.

Mencionó que Lugo, aunque objetó, manifestó que se sometía al proceso y dejaba el cargo. “El presidente Lugo lo hizo con gran señorío y dijo que se iba con el pecho lleno de felicidad por el apoyo de todos los paraguayos”, refirió.

La intervención de Saguier, quien agradeció el interés de los países de la región, fue seguida por el discurso del representante de Honduras ante la OEA, país que enfrentó una grave crisis política en 2009.

* Con información de ABC de Paraguay.