La posición paraguaya salió fortalecida de la sesión del Consejo Permanente de la OEA, al concluir sin sanciones y con el respaldo expreso de la mayoría de los países integrantes del organismo al informe del secretario general, José Miguel Insulza, sobre la situación política interna del país. Se logró además fracturar la unanimidad de Unasur.

A las 10 de la mañana se inició la sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) con la intervención del secretario general José Miguel Insulza (chileno), quien hizo un recordatorio del informe que elaboró junto con la misión de embajadores que estuvieron en el país entre el 1 y el 3 de julio pasado. Añadió que, a 60 días de la crisis política, el Paraguay goza de una “plena normalidad” en el plano político y que existen condiciones para un gran diálogo. “La situación desde el punto de vista político es de plena normalidad y desde el jurídico, los procesos siguen su cauce”, resaltó el secretario general.

Destacó además que el Gobierno hizo llegar oportunamente la invitación a la organización, a fin de que esta envíe una misión de observación electoral y exhibió, incluso, el documento que este lunes le entregó el embajador paraguayo ante la OEA, Hugo Saguier Caballero, durante una audiencia privada con Insulza.

Saguier, por su parte, solicitó que el Consejo se expidiera sobre la situación política. “En Paraguay hemos pasado por una profunda crisis que todos deploramos, pero queremos que vean que la hemos superado”, sostuvo, además de preguntar a la asamblea, en tono insistente, hasta cuándo Paraguay tendría que esperar a la misión de observación que acompañe el proceso electoral.

Sucesión de oradores. El representante de México, Joel Hernández, fue quien sistematizó más claramente el ánimo de la posición mayoritaria al proponer que la misión establecida por Insulza no se limite al aspecto electoral. Indicó que la misma también debe contemplar el apoyo al diálogo político, el fortalecimiento democrático institucional y del sistema jurídico paraguayo.

Asimismo, urgió a la OEA a implementar una comisión de tales características a la brevedad. “La OEA cuenta con los instrumentos y la capacidad técnica para implementar las recomendaciones en breve”, sostuvo Hernández. Propuso además que se apruebe una declaración de respaldo a Insulza y su informe, punto que fue vetado por los países que no acompañaron ni el envío de la comisión ni los términos del informe, que -como se recordará- considera que en Paraguay no hubo golpe de Estado, sino una entrega anticipada del mandato presidencial, en base a un juicio político que adolece de fallas, pero es plenamente legal. Durante tres horas se sucedieron 24 oradores, además de Insulza.

Ni consenso ni votación. Según los reglamentos de la OEA, el Consejo Permanente solo puede adoptar resoluciones por consenso. Al no lograrse este requisito, un tema puede ponerse a votación, lo que se considera en casos de extrema radicalización de las posiciones. Según explicó el embajador Saguier, poner el caso paraguayo a votación equivalía a una agresión hacia aquellos países que estaban en contra del Informe Insulza, ya que se sabía de antemano que eran minoría. Por ello, el secretario general de OEA solicitó que solo se “tomara nota” de las expresiones de los delegados permanentes. Y a pesar de la oposición de Argentina, todo quedó finalmente asentado en Acta.