Utilizando calificaciones como "chavistas", "ultra izquierdas" y "anárquicos" los dirigentes de la Alianza, como se conoce a la coalición de gobierno en Chile, tras el comité político de los lunes en La Moneda, salieron a disparar con todo contra la Concertación por su intención de discutir una asamblea constituyente.

Los parlamentarios oficialistas apuntaron sus dardos hacia el timonel de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker, quien el fin de semana se mostró abierto a la posibilidad de apoyar este mecanismo para reformar la Constitución. A juicio de la Coalición por el Cambio, con esto la Falange "se rindió" ante el Partido Comunista.

"Otro triunfo claro de la izquierda dura es el insólito llamado a una Asamblea Constituyente que ha hecho el presidente de la DC. Nosotros tenemos, lamentablemente, la convicción que la DC está bajando los brazos y está prefiriendo sumarse a la corriente de la izquierda y no a asumir un rol constructivo", declaró el jefe de comité de senadores de RN, Alberto Espina.

"Obediencia ciega al PC". Elevando el tono, el jefe de bancada de diputados del mismo partido, Alberto Cardemil, aseguró que "se evidencia un viraje, un giro a la ultra izquierda de la Concertación que es grave, peligroso y preocupante".

"Hay una obediencia casi ciega a las pautas que llegan del PC y sus líderes. Y en definitiva, se empieza a plantear –y se ha sumado a esto la rendición de la DC a los dictados de la ultra izquierda- lisa y llanamente pasar por encima de la institucionalidad y avanzar a formas de democracias populares, como eufemísticamente se les llama, asambleas populares anárquicas que reemplacen las instituciones de la Constitución que se han mantenido y perfeccionado durante estos años de transición", añadió.

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