México DF. El partido gobernante de México elegirá este domingo a su candidato presidencial mientras rema a contracorriente rumbo a las elecciones de julio, muy lejos del puntero PRI y semanas después de que sus opositores lanzaran a sus abanderados.

El hecho de que el derechista Partido Acción Nacional (PAN) sea el único en celebrar primarias le ha jugado en contra y le ha dado más tiempo al opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) para unificarse en torno a su candidato Enrique Peña Nieto, quien lidera ampliamente en los sondeos.

A la contienda interna llega como favorita la diputada Josefina Vázquez Mota, quien busca ser la primera mujer en gobernar México con la promesa de enfrentar sin temor la extendida violencia del narcotráfico, que según analistas ha golpeado al oficialismo en elecciones estatales.

Los otros dos aspirantes, el senador Santiago Creel, quien busca por segunda vez la candidatura oficialista, y el ex secretario de Hacienda Ernesto Cordero, quien es visto por analistas como "delfín" del presidente Felipe Calderón, se encuentran muy distantes de Vázquez Mota en los sondeos.

Pero algunos observadores creen que el resultado del domingo sería más cerrado porque las encuestas no recogieron la opinión de muchos de los 1.8 millones de militantes activos o adherentes del partido que están habilitados para votar en esa jornada.

Algunos analistas dijeron que podría haber una segunda ronda de votaciones. Mientras más cerrado sea el resultado crecen las posibilidades de que haya divisiones internas.

En la contienda del domingo, si ninguno de los precandidatos obtiene más del 50 por ciento de los sufragios, o un mínimo de 37 por ciento con una ventaja de al menos 5 puntos porcentuales respecto del segundo lugar, deberá haber una segunda vuelta el 19 de febrero.

"Tiene ventajas y desventajas hacer procesos de primarias tan largos, tan desgastantes, porque finalmente un previsible resultado es una división interna", dijo Irma Méndez de Hoyos, analista de Flacso en México.

"Va a haber una división interna que va a tener que resanarse, y todo eso significa tiempo", agregó.

Remando a contracorriente. México escogerá el 1 de julio a un nuevo presidente que deberá lidiar con una economía que el 2011 dio signos de recuperación al crecer un 4 por ciento -luego de la severa recesión del 2008-2009-, pero que este año flaquearía nuevamente por el impacto de la desaceleración de Estados Unidos, su vecino y principal socio comercial.

También deberá sortear la violencia vinculada al narcotráfico que ha dejado casi 50,000 muertos en poco más de cinco años y ha pasado factura al actual Gobierno, además de haber puesto en vilo a la población de la segunda economía latinoamericana donde la mitad vive en pobreza.

Mientras el PAN, que busca una tercera gestión presidencial consecutiva, sigue enredado en la selección de su candidato, el PRI escogió como el suyo hace varias semanas al popular ex gobernador Peña Nieto.

Otro que tiene un claro postulante presidencial es el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el principal de izquierda, que lanzará al veterano político Andrés Manuel López Obrador, también apoyado por otras dos fuerzas minoritarias.

La mayoría de encuestas muestran que el aspirante priísta, de 45 años y casado con una actriz de telenovelas, está alrededor de 20 puntos porcentuales por arriba de Vázquez Mota, una economista de 51 años y madre de tres hijas.

El PRI, que gobernó por más de siete décadas consecutivas hasta el 2000 y fue acusado de haber sido un partido autoritario y corrupto, dispone de un joven y bien peinado postulante para convencer a los votantes de que abandonó viejas prácticas.

Pero Vázquez Mota busca capitalizar los llamados de advertencia de un eventual retorno del PRI a la presidencia.

"Los mexicanos no podemos permitir el retorno del autoritarismo ni el populismo", dijo la aspirante en un reciente debate en el que Creel y Cordero le lanzaron duras críticas.

El PAN y los partidos de izquierda tienen el gran reto de vencer a la aceitada maquinaria electoral que el PRI tiene en buena parte del país, donde gobierna en la mayoría de los 32 estados.

"Tiene a 20 gobernadores que van a hacer hasta lo imposible porque gane Peña Nieto (...) Ese aparato clientelar del PRI sin duda es una gran ventaja con respecto a lo que tienen el PAN y el PRD", dijo Carlos Ramírez, analista de Eurasia Group.

"Además tienen un partido unido y todos los priístas saben que esta es su mejor oportunidad de regresar al poder y por tanto no la van a desperdiciar", agregó.