San Salvador. El candidato presidencial del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda), Salvador Sánchez, espera superar la votación de la primera vuelta del 2 de febrero y confía en su triunfo.

Incluso llamó a su rival en los comicios, Norman Quijano, a "juntos construir un nuevo país".

Tras sufragar en la capital, el candidato oficialista dijo que por esta noche se celebrará la voluntad del pueblo.

"Vamos a ubicar en el centro a El Salvador. El país necesita que todas las fuerzas nos unamos, en la noche lo que vamos a estar celebrando es el mandato de todo el pueblo salvadoreño, por eso vamos a construir un gran entendimiento nacional entre gobierno, empresarios y trabajadores", agregó el también vicepresidente de El Salvador.

"Le digo a mi adversario, a su partido, que en mi gobierno tenemos los brazos abiertos para que juntos podamos construir un nuevo país", dijo a la prensa que siguió de cerca su llegada al centro de votación.

"Esperamos que la inmensa mayoría del pueblo salvadoreño asista (a las urnas) para que tengamos también un récord importante en el nivel de participación de la población, debemos de superar la votación del 2 de febrero", dijo Sánchez tras votar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en la nación centroamericana.

En la primera vuelta, Sánchez consiguió un millón 305.462 por ciento de los votos (48,93% del total) contra un millón 39.275 de Quijano (38,95%).

Luego que ninguno de los candidatos principales superó en primera vuelta el 50% de los votos que demanda la ley, los salvadoreños decidirán por mayoría simple el nombre del próximo jefe de Estado que regirá su destino durante el siguiente lustro.

La jornada de la segunda vuelta se ha desarrollado con normalidad. A primera hora de este domingo, Sánchez participó junto a su compañero de fórmula, el ex alcalde de la ciudad de Santa Tecla, Oscar Ortiz, de una misa en la capilla del Hospital La Divina Providencia.

La capilla tiene valor simbólico para los salvadoreños debido a que ella fue asesinado por un francotirador el arzobispo de la capital, Oscar Arnulfo Romero, el 24 de marzo de 1980, mientras ofrecía la eucaristía.