México D.F. La creciente violencia del narcotráfico en México podría durar algunos años más, teniendo en cuenta las experiencias de gobiernos que se decidieron a enfrentar mafias en el pasado, dijo este martes el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

En lo que va del mandato del presidente Felipe Calderón, que asumió en diciembre de 2006, más de 22.700 personas han sido asesinadas en medio de batallas entre los propios cárteles de la droga y en enfrentamientos con fuerzas de seguridad.

El número de muertes relacionadas con el narcotráfico y la saña de los cárteles ha ido en aumento pese a los operativos desplegados con miles de militares y policías federales, lo que ha despertado preocupaciones de inversores y de Estados Unidos.

"La experiencia internacional (...) en Italia, en Colombia, en Nueva York, en Chicago, en todos los casos la curva (de violencia) fue ascendente hasta los primeros cinco, diez años", a partir del momento en que se decide a enfrentar al crimen organizado, dijo García Luna en el Foro de Reuters sobre Inversión en América Latina.

"Yo espero que en México sea antes", agregó.

El funcionario, que dentro de la Secretaría inauguró hace poco una búnker de tres subsuelos para casos de desastres -desde ataques hasta terremotos- dijo que busca preparar policías mejor pagados y entrenados que estarán en condiciones de enfrentar más eficazmente a los cárteles.

El Gobierno quiere eliminar los más de 2.000 cuerpos de policía municipal que actualmente son la mayoría de la policía en el país, mal pagados y a menudo corrompidos por los cárteles, para sustituirlos por 32 cuerpos de policías estatales escogidos con criterios únicos para todo el país, lo que permitirá retirar al Ejército de las calles, señaló.

Los militares son acusados de manera constante por violaciones a los derechos humanos durante los operativos antidrogas, por lo que el Congreso estudia una reforma para acotar su participación en los operativos.

Un nuevo cartel. El funcionario dijo que los Zetas, un violento grupo formado por ex integrantes del Ejército que nació como el brazo armado del poderoso cártel del Golfo, ya se convirtió en un cártel y tiene sus propios contactos para el trasiego de cocaína proveniente de Sudamérica.

Las batallas entre este grupo y el cártel que les dio origen por la ruta para introducir drogas a Estados Unidos -el principal mercado de estupefacientes del mundo- es responsable por el actual pico de violencia en el fronterizo estado de Tamaulipas, dijo García Luna.

"Cuando se quita la estructura de mando (con la captura del líder del cártel del Golfo, Osiel Cárdenas, en el 2003) ellos (los Zetas) empiezan a ascender y tomar el control con violencia extrema de la operación del cártel y empiezan a generar sus propios contactos externos", explicó.

Ahora el cártel del Golfo trata de combatir a los Zetas, responsables también por aterrorizar zonas enteras del país con extorsiones y secuestros, mediante la contratación de grupos locales de otros estados, añadió el secretario.

El funcionario dijo que los Zetas, que también operan en países centroamericanos como Honduras y Guatemala, son de las organizaciones más violentas, pero los más poderosos continúan siendo el Golfo y el cártel del Pacífico.

Esta banda está integrada por dos grupos antes aliados pero ahora enemigos: el cártel de Sinaloa que dirige Joaquín "el Chapo" Guzmán, el capo narco más buscado del país; y el de los Beltrán Leyva, uno de cuyos líderes fue abatido a tiros en diciembre en un operativo de la Marina.