Lima. El presidente peruano, Ollanta Humala, está buscando un nuevo primer ministro y ha puesto sus ojos en líderes regionales, en medio de crecientes conflictos sociales que se han convertido en el peor dolor de cabeza de su primer año de gobierno, dijo el martes un político al que le fue ofrecido el cargo.

La semana pasada se intensificaron las versiones de prensa de que Humala renovará próximamente su gabinete, comenzando con el puesto de primer ministro que ocupa el militar retirado Oscar Valdés, considerado por algunos como quien imprimió mano dura para encarar las protestas, principalmente antimineras.

El mandatario, que cumple el 28 de julio su primer año de gestión, estaría buscando un perfil más dialogante para destrabar los conflictos, que amenazan con frenar multimillonarios proyectos clave para sostener el crecimiento económico y que han socavado su popularidad.

Humala ya ofreció el cargo al presidente regional de la sureña región de Moquegua, Martín Vizcarra, un ingeniero que colaboró para alcanzar recientemente un acuerdo entre la población y la gigante minera Anglo American para un proyecto cuprífero de más de US$3.000 millones.

"Me halaga el ofrecimiento, pero voy a permanecer en mi cargo", dijo Vizcarra en una conversación telefónica con Reuters, quien agregó que está concentrado en los proyectos de su región.

La tensión en las calles complica al presidente Humala, que tiene como uno de sus caballos de batalla las políticas para lograr una mejor distribución de la riqueza.

La oficina del primer ministro no estuvo disponible para comentar el asunto, pero otra fuente del gobierno con conocimiento del tema dijo a Reuters que los cambios son inminentes ante la ola de críticas por el manejo de los conflictos.

El proyecto de Anglo American, llamado Quellaveco, avanzará en momentos en que otros planes clave del sector afrontan un férreo rechazo por parte pobladores que argumentan temer daños ambientales y quedarse sin los recursos hídricos que usan en la agricultura y ganadería.

Minas Conga, un proyecto de US$5.000 millones de la estadounidense Newmont en la norteña región de Cajamarca, estuvo paralizado por meses en medio de protestas que dejaron cinco muertos y llevaron al gobierno a declarar el estado de emergencia en dos ocasiones.

Los conflictos sociales amenazan con detener proyectos, principalmente mineros, de una cartera de unos US$53.000 millones.

La tensión en las calles complica al presidente Humala, que tiene como uno de sus caballos de batalla las políticas para lograr una mejor distribución de la riqueza.

La popularidad de Humala cayó en julio a un mínimo del 40%, tras protestas que en total han dejado 15 fallecidos en lo que va de su gestión.