Lima. Atrás quedaron las imágenes enrostraban su pasado militar, las del político izquierdista, sindicalista, radical y chavista, que en 2006 se presentó por primera vez a las elecciones presidenciales del Perú y perdió por un estrecho margen frente a Alan García.

Hoy Ollanta Humala (48) es otro. Afeita su barba, usa trajes formales y fue padre de su tercer hijo en plena campaña, lo que le ha permitido generar más cercanía entre sus seguidores.

Se alejó del presidente venezolano Hugo Chávez y moderó su discurso. Incluso, en medio del fuerte crecimiento económico que tiene el país sudamericano, le ha pedido a los temerosos empresarios que tengan calma porque hará un manejo económico responsable si finalmente es elegido para conducir el país.

El líder del Partido Nacionalista Peruano busca ser para los peruanos, lo que fue Inácio Lula da Silva para los brasileños: un líder de origen obrero que lucha por la pobreza y las desigualdades. Y para ello, se dio cuenta que necesitaba cambiar su imagen, lo que lo impulsó a contratar a dos de los asesores del ex mandatario (Luis Favre y Valdemir Garreta), que en 2002, tras tres intentos de campañas fallidas, le ayudaron llegar al asiento presidencial y quedarse hasta 2010.

Ollanta es el segundo de siete hermano y entre las recomendaciones que Favre y Garreta está el que tome distancia de su hermano Antauro, ya que lo acusa de dirigir el “Andahuaylazo”, levantamiento realizado en 2005 contra el gobierno Alejandro Toledo, donde murieron cuatro policías.

Lo segundo, es que tenga un discurso menos ideológico y que repita el discurso de Lula (Carta a los brasileños), con el “compromiso con el pueblo peruano”.

Pero para parecerse al líder brasileño ya existe una gran diferencia. Los cercanos al candidato de Gana Perú, reconocido por combatir contra la organización terrorista Sendero Luminoso, consideran que no es muy carismático, sino que es más bien serio.

En 2000, cuando era Teniente Coronel del Ejército, se levantó junto a su hermano Antauro contra el régimen de Alberto Fujimori, comenzando así con el llamado movimientoetnocacerista, constituido por reservistas del ejército que recorren pueblos y ciudades haciendo proselitismo.

Durante los primeros años del mandato de Toledo, retomó sus funciones en las Fuerzas Armadas y se sumó como agregado militar en Francia y luego en Corea del Sur. En 2001 y 2002 regresó al Perú para estudiar una maestría en Ciencias Políticas en la Pontificie Universidad Católica y realizó un curso de Defensa Nacional en el Centro de Altos estudios Nacionales (CAEN). Después del “Andahuaylazo”, anunció su postulación a la presidencia del país (octubre de 2005), acercándose mucho al discurso del venezolano Hugo Chávez, lo que causaba gran rechazo en la población peruana. Finalmente, con el 30,6% de apoyo popular, pasó a segunda vuelta a competir con Alan García, perdiendo por 47,4% contra 52.6%.

En este proceso cívico, es muy probable que se repita ese mismo escenario: el balotaje. Y según las encuestas sólo se consolidaría como presidente se enfrentara con el candidat Peblo Pablo Kuczynski.