Lima. El candidato nacionalista a la presidencia de Perú Ollanta Humala, cuyas propuestas asustaron a inversores en el pasado, dijo este martes que de triunfar en la próxima elección gravará las ganancias extraordinarias mineras, pero no tomaría o estatizaría el vital sector.

En una entrevista con Reuters, el militar retirado, quien en el 2006 definió un balotaje con el presidente Alan García pero ahora aparece rezagado en un lejano cuarto lugar en los sondeos, aseguró que "pondrá orden" respetando la propiedad privada y siguiendo políticas macroeconómicas "prudentes".

Analistas coinciden en que Humala, quien en las pasadas elecciones recibió el apoyo del socialista venezolano Hugo Chávez y habló de "nacionalizar" el sector gasífero, ha suavizado su discurso para acercarse a los moderados, pero no ha visto provecho en las encuestas.

Mientras que empresarios mineros advirtieron que un aumento impositivo ahuyentaría las inversiones en el sector, las que alcanzarían unos 35.000 millones de dólares en la próxima década ante la voraz demanda asiática.

La minería está también en la mira de otros candidatos de cara a la elección presidencial del 10 de abril, pues en el sector suelen surgir protestas de pobladores que cuidan su impacto ambiental y exigen más participación en su auge.

"Nosotros pensamos que se tiene que crear el impuesto a las sobreganancias mineras cuando las haya. ¿Por qué el Estado no va a participar? Tiene que participar", dijo Humala.

"Eso se puede estimar sobre un promedio de las utilidades en los últimos cinco años", agregó.
El sector minero, en el que operan gigantes globales como Newmont Mining y Xstrata, es clave para la economía de Perú al representar cerca del 60 por ciento de los ingresos por exportaciones.

Las ganancias de las empresas mineras que operan en Perú -el primer productor mundial de plata, segundo de cobre y sexto de oro- han escalado en el último año apuntaladas por los precios récord de los metales en los mercados internacionales.

En el 2009, una cruenta protesta en contra de la explotación de recursos naturales en la Amazonía dejó más del 30 policías e indígenas muertos y se convirtió en la peor crisis del Gobierno del presidente Alan García.

La semana pasada, el ex mandatario y ahora candidato Alejandro Toledo -puntero en los sondeos- también planteó que las mineras deben "devolver" parte de sus ganancias en mejoras sociales para el 35% de peruanos que aún vive en la pobreza.

Prudencia económica. El esfuerzo del líder nacionalista por mostrarse más moderado no se ha visto reflejado en los sondeos ni tampoco convenció a empresarios en un importante encuentro del sector, como por ejemplo logró hacer el ex mandatario Luis Inácio Lula da Silva en Brasil en la elección del 2002.

En el más reciente encuesta de la respetada firma Ipsos Apoyo, el líder nacionalista apareció en el cuarto lugar con un 10% de las preferencias.

Toledo encabezó el sondeo con un 27%; seguido por la hija del ex presidente Alberto Fujimori, la legisladora Keiko Fujimori, con un 22%; y del ex alcalde capitalino Luis Castañeda con un 19%.

Los tres candidatos que lideraron el estudio favorecen el libre comercio y son vistos como proclives a mantener los lineamientos que han hecho de la economía peruana una de las más vigorosas del mundo.

Al respecto, Humala afirmó que su política económica será "prudente, hasta cierto punto conservadora", en la que buscará un déficit fiscal máximo del 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB).

También tendrá como meta una inflación que no supere el 2%, pese a que anticipa lograr tasas anuales de crecimiento en torno al 10%.

Perú cerró el 2010 con una de las tasas de inflación más bajas de Latinoamérica, de un 2,08 por ciento, y una robusta expansión económica que habría alcanzado cerca de un 9 por ciento.