Bogotá. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Colombia presentó esta semana un alarmante informe en el que se revela que los aborígenes colombianos bajo la línea de pobreza representan el 63% del total de su población y de estos, el 47,6% está por debajo de la línea de la miseria.

El coordinador general del estudio, Absalón Machado, aseguró que los resultados arrojados por el estudio muestran un panorama preocupante, ya que de no prestarles la atención inmediata que necesitan, sus pueblos conformados por cerca de un millón 400 mil personas, corren el riesgo de desintegrarse.

"El informe muestra que estos grupos tienen unos indicadores socio económicos muy críticos, unos niveles de pobreza muy altos, que superan el 60%, niveles de analfabetismo también muy altos, condiciones de salud y de educación muy precarios", señaló.

Machado agregó que los 102 pueblos indígenas en Colombia se encuentran en situación de riesgo debido a los conflictos sociales que afectan a la totalidad del territorio colombiano pero los más vulnerables son las que se encuentran alejadas de grandes centros urbanos, como las del Amazonas, Chocó y la Orinoquía.

"Están siendo muy afectados por tres factores que son: el conflicto armado, el narcotráfico y la intervención en sus territorios de grandes proyectos mineros, de hidrocarburos como el petróleo y de explotaciones madereras como es el caso del Chocó", dijo.

Las cifras en cuanto a víctimas indígenas caídas dentro del conflicto armado que vive Colombia señalan que en 2009 se registró un aumento del 49% con respecto al 2008, por muertes violentas como masacres y asesinatos selectivos de líderes indígenas.

Las comunidades más afectadas son la AWA, la NASA y la Embera Chamí, cuyos líderes han respondido con manifestaciones de resistencia pacífica que pretende el desalojo de todos los grupos armados de sus territorios.

La aparición de colonos dedicados a los cultivos ilícitos y las explotaciones desmesuradas de los recursos por parte de multinacionales son, según el informe, los principales generadores de enfrentamientos violentos y desplazamiento forzado de los indígenas en Colombia.

"Es claro que hay una disputa entre el modelo de desarrollo capitalista de grandes inversiones que básicamente tiene como objetivo la explotación de los recursos y el modelo de vida y visión de las comunidades indígenas, cuyo objetivo no es acabar con los recursos sino conservarlos y vivir con ellos", precisó.

De acuerdo con Machado, los proyectos de desarrollo industrial en territorios indígenas deben emprenderse con la consulta previa a estas comunidades tal como está previsto en la Constitución Nacional, asegurándose que no saldrán afectadas y que al contrario, gozarán de ciertos beneficios con el desarrollo de dichos proyectos.

El documento explica además que si bien los indígenas colombianos tienen 34 millones de hectáreas que representan el 28% del territorio nacional, solamente 31 están titulados por parte del estado y de estos, no más del 10% son tierras aptas para la agricultura.

"Puede que tengan muchas extensiones de tierra, pero son tierras que no son de explotación agropecuaria como en el Amazonas y donde si tienen tierras productivas, como en el Cauca, están muy apretados", dijo.

El informe asegura que el acceso a los servicios públicos para estas comunidades es muy limitado y que entre 2002 y 2010, más de 74 mil indígenas colombianos fueron desplazados a la fuerza de sus territorios en forma individual o colectiva por grupos armados.

Para el funcionario, los pueblos indígenas necesitan reconocimiento y apoyo no solo del Estado, sino de todos los sectores de la sociedad para integrarse como colombianos que merecen protección desarrollarse, vivir dignamente y evitar que sus culturas se extingan.

"Un modelo de desarrollo más sostenible que implica un tipo de modalidades de trabajo y de incorporación de los instrumentos de la política pública de una manera diferenciada para que pueda respetarse su visión, sus tradiciones y se les permita vivir en una sociedad que es multicultural", expresó.

Según Machado, el objetivo de la ONU con la presentación del informe es generar espacios de reflexión para visibilizar una problemática que de no ser atendida desembocará en la desaparición de culturas ancestrales, cuya visión conservacionista de los ecosistemas es valiosa para el planeta.

"Requieren mucha más atención, no solamente del Estado con políticas públicas sino también de la sociedad, de respeto, de reconocimiento y de considerar que son colombianos de un país que tienen que integrarse y se tienen que ayudar entre todos a resolver los problemas fundamentales para lograr la paz y la convivencia", afirmó.

Asimismo, Machado sugirió que este tipo de informes llaman la atención y recuerdan la importancia de tener una interacción permanente con los indígenas y trabajar junto a ellos en el propósito de lograr la paz en el país andino que vive un conflicto armado interno hace casi 50 años.

"La Constitución nacional, presenta muy bien los derechos de los pueblos indígenas y la posibilidad de crear entidades territoriales para que entre las comunidades y el Estado se pueda hacer una gobernanza, un manejo de los territorios, respetando ciertos acuerdos y abriendo así caminos para la paz", concluyó.

Las cifras del estudio que se presentará oficialmente este miércoles señalan que sólo el 63% de los indígenas están afiliados a un régimen de salud, el 77% de la población indígena no ha cursado la educación media y sólo un 29% ha superado el nivel de educación básica primaria.

La ONU publica cada dos años informes nacionales de desarrollo humano abordando temas que ayuden a visibilizar las problemáticas fundamentales de grupos vulnerables que en Colombia son según el organismo, los indígenas, las mujeres, los campesinos y los afrodescendientes