Bruselas. La violencia en Afganistán ha seguido aumentando en los meses recientes, al igual que el uso de aparatos explosivos improvisados y los ataques suicidas, dijo el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

El más reciente reporte trimestral de Ban al Consejo de Seguridad de 15 países de la ONU, dado a conocer el sábado, confirmó lo que las potencias de la OTAN que luchan en Afganistán han sugerido -que el país es cada vez más peligroso casi nueve años después de la invasión liderada por Estados Unidos para derrocar al gobierno talibán.

"La situación general de seguridad no ha mejorado", sostiene el reporte, que fue publicado en el sitio en internet del Consejo de Seguridad de la ONU.

"Los ataques indiscriminados de elementos opositores al gobierno contra blancos civiles, representantes del gobierno y fuerzas militares internacionales continúan", afirma el reporte.

La "alarmante tendencia de aumento en los incidentes de aparatos explosivos improvisados y la incidencia de complejos ataques suicidas persiste", dice. "Las operaciones militares también se han intensificado", agrega.

La mayoría de los incidentes en los meses recientes ha involucrado enfrentamientos armados y explosivos improvisados, los que han resultado especialmente letales tanto en Irak como en Afganistán, sostiene el reporte.

"El aumento de los incidentes que involucran aparatos explosivos improvisados constituye una tendencia alarmante, en los primeros cuatro meses del 2010 se registró un aumento del 94 por ciento en comparación al mismo período del 2009", afirma el reporte de Ban.

Ha habido unos tres ataques suicidas por semana, la mitad de ellos en el sur del país, dice.

Ataques más complejos y aumento de asesinatos. Mensualmente, también hay un promedio de dos ataques suicidas complejos más -operaciones mayores que involucran a más atacantes- duplicando el promedio del 2009, afirma el reporte.

"El cambio a ataques suicidas más complejos demuestra una creciente capacidad de las redes terroristas locales relacionadas con Al Qaeda", expone.

Los insurgentes siguen sus amenazas contra la población civil con un promedio de siete asesinatos a la semana, la mayoría de los cuales fueron cometidos en las regiones del sur y el sureste.

"Esto constituye un aumento de 45%, comparado con el mismo período del 2009", observó el reporte de Ban.