Beirut. El jefe de los observadores de Naciones Unidas en Siria dijo el lunes que la violencia se está intensificando en el país, y responsabilizó tanto a las fuerzas del presidente Bashar al-Assad como a los combatientes rebeldes de ignorar la compleja situación de los civiles.

"Está claro que la violencia se está incrementando en muchas partes de Siria", dijo a periodistas en Damasco el general Babacar Gaye, jefe de la Misión de Supervisión de la ONU en Siria.

"El uso indiscriminado de armas pesadas por parte del gobierno y los ataques de la oposición en centros urbanos están infligiendo un duro castigo a civiles inocentes (...) Lamento profundamente que ninguna de las partes haya priorizado las necesidades de los civiles".

Activistas señalan que más de 18.000 personas, incluidos soldados, rebeldes y civiles, han sido asesinadas desde que comenzó la revuelta contra Assad en Siria, en marzo del 2011.

Las fuerzas de Assad están luchando por retomar el control de la mayor ciudad del país, Aleppo.

Los rebeldes iniciaron una ofensiva el mes pasado que les ha permitido apoderarse de distritos de la capital, de zonas de Aleppo y de varios pasos fronterizos.

Los rebeldes del Ejército de Siria Libre también controlan pueblos y ciudades en un amplio territorio cercano a la frontera norte con Turquía.

Las fuerzas de Assad han contraatacado, recuperando gran parte de Damasco y bombardeando bastiones de la oposición en y alrededor de la capital. Los residentes informaron bombardeos nocturnos desde el monte Qassioun hacia el norte de Damasco, en el barrio de Jobar.

Activistas también informaron bombardeos en el suburbio de Tell, en el norte de Damasco, que aseguran que ha estado bajo control rebelde por dos semanas, y en el de Muadamiya, donde señalaron que cuatro hombres fueron ejecutados después del retiro de las tropas del Ejército.

La televisión estatal indicó que el Ejército estaba combatiendo rebeldes en la ciudad de Homs y que había atacado "guaridas terroristas" en el poblado de Talbiseh.

El envío de observadores de la ONU, cuya misión original era supervisar un cese al fuego planteado en abril y que nunca se cumplió, expira el 19 de agosto. Sus miembros ya se han sido reducido a un tercio porque la violencia les ha imposibilitado manejarse en la zona.

"Pero los restantes 100 observadores, junto con nuestros colegas civiles, operarán hasta último minuto", dijo Gaye.

"Insto a las partes a cesar las operaciones militares e ir a la mesa (de negociación)", añadió, aclarando que él y sus colegas ya habían hecho el mismo pedido personalmente al gobierno y a la oposición en el exterior.

En tanto, la jefa humanitaria de Naciones Unidas, Valerie Amos, visitará durante tres días Siria y Líbano desde el martes, para debatir formas de aumentar la asistencia de emergencia a los civiles atrapados en el conflicto, según informó el lunes un comunicado de la ONU.

"La visita de tres días apunta a prestar atención a la deteriorada situación humanitaria en Siria y al impacto del conflicto sobre las personas que permanecen en Siria como a las que huyeron a otros países, incluido Líbano", señaló.

Amos, quien estuvo por última vez en Siria en marzo, comenzará su visita allí, antes de partir a Líbano, dijo la portavoz de Naciones Unidas Jens Laerke.