Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad autorizó este viernes el envío de casi 700 policías adicionales de la ONU hacia Haití para combatir un posible resurgimiento del crimen luego del devastador sismo que la isla sufrió en enero.

En una resolución, el Consejo dijo que los 680 policías adicionales serán "un aumento temporal" con el objetivo de apoyar a las fuerzas de seguridad de Haití, duramente golpeadas por el terremoto del 12 de enero que mató a más de 300.000 personas en el empobrecido país caribeño.

La decisión significa que el número total de policías de la ONU en Haití será de 4.391 oficiales.

En el país también se encuentran casi 9.000 soldados de las fuerzas de paz del organismo en Haití, llamadas MINUSTAH, que se dirigió a la isla por primera vez en el 2004 luego de graves conflictos civiles.

Según la resolución, como muchos haitianos están viviendo en campamentos a consecuencia del sismo, que devastó la capital Puerto Príncipe, había un "riesgo de un resurgimiento de la violencia de bandas, crimen organizado y tráfico de niños".

El aumento de la policía de la ONU fue recomendado en un reporte sobre Haití publicado en abril por el secretario general del organismo, Ban Ki-moon, quien enfatizó que varios criminales peligrosos habían escapado de prisión durante el sismo.

El reporte de Ban también señaló que la policía haitiana necesitaba de la ayuda de la ONU para establecer una presencia "sostenible y visible" en los campamentos y en todo lados para proporcionar un "ambiente propicio" para las elecciones previstas para este año.

Naciones Unidas aumentó el número de soldados y policías de la MINUSTAH en 3.500 una semana después del desastre. El Consejo de Seguridad dijo que los últimos niveles se mantendrán por lo menos durante las elecciones y una transmisión de poder planeada para febrero.

La decisión de la ONU se dio tres días después de que el Ejército estadounidense anunciara que ponía fin a las operaciones de ayuda en Haití.

Los trabajadores humanitarios dicen que más de 1,5 millones de sobrevivientes del sismo viven en campamentos desbordados en la capital y sus alrededores.