El Gobierno de Perú debería esforzarse más para evitar la expansión del cultivo de coca en su territorio, advierte el órgano de la ONU que vela por el cumplimiento de los tratados internacionales contra las drogas.

"Se corre el peligro de que el cultivo ilícito del arbusto de coca pueda aumentar aún más, a menos que se tomen medidas decididas contra ese cultivo", afirma el informe anual 2012 difundido hoy por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

Con 62.500 hectáreas cultivadas, Perú es superado por Colombia a nivel mundial, asegura la JIFE, que maneja datos de 2011.

Agrega que el cultivo de arbusto de coca aumentó un 5% en Perú y en Colombia un 3%, hasta unas 64.000 hectáreas, mientras que descendió de forma notable en Bolivia hasta las 27.200 hectáreas.

La Junta recuerda que "el Gobierno (peruano) sigue permitiendo el cultivo del arbusto de coca para usos internos tradicionales (mascado de la hoja de coca) y para ciertos fines industriales" que van en contra de la Convención de 1961 sobre drogas.

La JIFE llega incluso a decir que el Gobierno de Lima "tampoco parece siquiera controlar efectivamente las más de 9.000 toneladas de hoja de coca que se utiliza anualmente para esos fines".

Por eso, pide que se tomen las medidas oportunas para cambiar esta situación.

Por otro lado, la Junta "observa con reconocimiento" la estrategia nacional de lucha contra las drogas aprobada para el periodo 2012-2016 y que pretende erradicar un 30% de las actuales hectáreas de arbusto de coca de aquí a 2016.

Para lograr ese objetivo, se pretende aumentar la erradicación de cocales, desde las 14.000 hectáreas eliminadas de 2012 hasta las 30.000 en 2016.

La Junta recuerda que en 2011 las autoridades peruanas erradicaron 10.290 hectáreas de arbusto de coca, unas 1.700 menos que en 2010.

También se elogian las medidas adoptadas para mejorar la intervención de drogas, y se anima a la comunidad internacional a apoyar la estrategias de cultivo alternativo a la hoja de coca que están impulsándose desde Lima.

De esa forma, la JIFE anima a mejorar el acceso a los mercados a los productos provenientes de esos programas, que pretenden ofrecer a los agricultores locales salidas alternativas a la siembra de la hoja de coca.