Excelsior.com.mex. La violencia en México, relacionada con los cárteles de la droga, no ha cesado y va en aumento, a pesar de los esfuerzos gubernamentales por afrontar el problema, concluyó la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en su informe 2011.

El representante del organismo, Antonio Mazzitelli, calificó de positivo el balance de la lucha contra el narcotráfico en México. Sin embargo, expuso que ese combate ha traído como repercusión la violencia, toda vez que al encontrar menos facilidades en el mercado de las drogas, los cárteles se pelean para ocupar otros sectores.

De acuerdo con la ONU, los narcotraficantes “han recurrido a niveles de violencia sin precedentes. Las bandas han procurado socavar el aparato estatal, incluida la policía federal y estatal, el sistema judicial, penal y los medios de información valiéndose de la corrupción y amenazas”.

La JIFE señaló a América del Norte como el principal mercado de drogas en el mundo, pues México, Estados Unidos y Canadá tienen niveles elevados de producción, trasiego y consumo.

Lucha contra el crimen detonó violencia: ONU. En México, la violencia generalizada relacionada con las drogas no ha cesado, pese a las enérgicas medidas adoptadas por el gobierno para hacer frente al problema, concluyó la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la Organización de las Naciones Unidas en su informe 2011.

“Eso indica que las organizaciones criminales están mudando, que la violencia no es un producto exclusivo del tráfico de droga; al contrario, la violencia es un producto de la cultura criminal y de las organizaciones criminales”, afirmó.

La Junta observa que el costo humano, económico y social del uso generalizado de drogas ilícitas en América del Norte es ingente. En Estados Unidos el número de muertes relacionadas con las drogas supera el de los causados por armas de fuego en el país en su conjunto.

“Lo que estamos mirando a nivel de las organizaciones criminales en el mundo es que una vez que están en un territorio muy difícilmente salen de ahí; eso quiere decir que aun cuando no haya tráfico de droga, probablemente las organizaciones criminales, y sobre todo la cultura criminal, seguirá teniendo incidencia en el territorio con la utilización de instrumentos como la violencia, la corrupción y la intimidación”, acotó Mazzitelli.

Convencido de que a las organizaciones criminales hay que combatirlas y de que es un mito que la legalización de las drogas eliminaría el problema del crimen organizado y la violencia que genera, el representante de la Oficina de la ONU adelantó que la violencia acabará cuando los valores de la democracia, el respeto de las libertades individuales y la cultura de la legalidad tomen ventaja sobre los “valores individualistas criminales”.

De hecho, reconoció, la cultura de la responsabilidad ciudadana está empezando a producir sus resultados en lugares como Ciudad Juárez y Tijuana, focos rojos de violencia en años pasados, y que esto tiene que extenderse a todo el territorio nacional.

Cárteles apuntan hacia Centroamérica. Según el reporte de la JIFE, América del Norte es el principal mercado de drogas, pues México, Estados Unidos y Canadá presentan niveles elevados de producción, fabricación, tráfico y consumo de drogas ilícitas, lo cual implica un elevado costo humano, social y económico.

Tan sólo en la región, de acuerdo con el informe, cada año fallecen más de 45 mil personas por causas relacionadas con las drogas, lo que constituye el índice anual mundial más elevado de mortalidad relacionada con las drogas.

Refirió que en Estados Unidos en 2007 el impacto económico ascendió a US$193 mil millones, y en Canadá a US$9 mil millones.

En México, mientras tanto, detalló que el gobierno ha presupuestado gastos relacionados con la seguridad en US$10.700 millones sólo para el ejercicio económico de 2012.

La Junta observa que el costo humano, económico y social del uso generalizado de drogas ilícitas en América del Norte es ingente. En Estados Unidos el número de muertes relacionadas con las drogas supera el de los causados por armas de fuego en el país en su conjunto.

En el decenio pasado, México pasó a ser un importante fabricante de metanfetamina, lo cual se refleja en el número de laboratorios desmantelados, que saltó de 21 en 2008 a 191 en 2009.

Según el reporte, América Central y el Caribe son usados como principal zona de tránsito para el tráfico de drogas de América del Sur a América del Norte. Y la escalada de violencia en la región ha alcanzado niveles alarmantes, sin precedentes, una de las más violentas del mundo.

Para Poiré es un mito. En el blog de la Presidencia, Alejandro Poiré intentó destruir diez mitos sobre seguridad y lucha antinarco:

En el tercero, asegura que “es falso que la presencia de la autoridad detone sistemáticamente la violencia”.

Argumentó, al presentar diez casos y compararlos, que esa es una hipótesis errónea. “No hay fundamento que permita asegurar de manera sistemática que las detenciones o abatimientos de líderes criminales detonen la violencia (pues) hay otros factores detonantes.

Reportan 43% menos decomisos de cocaína. México se está volviendo un lugar demasiado arriesgado para los narcotraficantes, situación que explica la baja en el trasiego de cocaína y el traslado de sus operaciones hacia América Central, afirmó Antonio Mazzitelli, representante de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito.

“Probablemente México no es un canal costo-efectivo para el tráfico de cocaína, en el sentido que el riesgo de llevar grandes cantidades de cocaína a México es demasiado elevado, por incautaciones, o también por los enfrentamientos entre las diferentes bandas criminales”, consideró Mazzitelli.

De acuerdo con el Informe 2011 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), en América de Norte las incautaciones de cocaína disminuyeron alrededor de 43% entre 2005 y 2009, lo cual refleja también la disminución de la prevalencia del consumo de esa droga en la región.

México es el país en el cual se ha registrado la disminución más pronunciada de las incautaciones que pasaron de la cifra máxima, de más de 48 toneladas en 2007, a 9.4 toneladas en 2010, lo que representa una disminución de más de 12 toneladas respecto del nivel de incautaciones registrado en 2009.

“Perder un cargamento importante entonces es un riesgo que sugiere pasar por otros lados, ¿pero por dónde? Lo que sabemos es que frente a una baja considerable de las incautaciones de cocaína en México han aumentado o se han mantenido estables las incautaciones de cocaína en Centroamérica”, señaló el representante de la Oficina de Naciones Unidas.

Esto apunta a pensar, dijo, que los traficantes de droga y en particular de cocaína, están redistribuyendo sus rutas.

Según el reporte anual de la JIFE, de hecho, al verse sometidos al acoso de los órganos de represión del país, algunos cárteles han trasladado sus operaciones a América Central, lo que ha derivado en aumento de violencia, secuestros, soborno, tortura y homicidios en la región.