Maceio. Sólo un candidato a gobernador al estado brasileño de Alagoas cuenta con el respaldo oficial del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y de la abanderada oficialista y favorita para la elección presidencial, Dilma Rousseff.

Pero cualquier persona podría pensar que los otros dos principales candidatos también son hombres de Lula.

Uno de ellos, el ex presidente Fernando Collor, cuyo partido está aliado con la oposición, bombardea a los votantes con un jingle que lo asocia con Lula en el combate a la pobreza.

Otro, el actual gobernador de Alagoas y miembro del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), recurre a lo que afirma ser su amistad con Lula y apenas menciona a su candidato presidencial oficial, José Serra.

"Todos saltan fuera del bote de Serra y dentro del de Dilma", dijo Paulo Anderson, un joven empleado bancario, durante su hora de almuerzo en Maceió, la capital estatal. "Es un poco confuso", agregó.

Del mismo modo en que Rousseff aprovecha la enorme popularidad de Lula y parece encaminada a una victoria en primera ronda en los comicios del 3 de octubre, cientos de otros candidatos para sillones parlamentarios y gobernaciones estatales están haciendo lo mismo.

La ola de apoyo a candidatos respaldados por Lula podría darle a Rousseff una mayor victoria de la que incluso logró Lula en el 2002 y en el 2006, según sondeos de intención de voto, lo que le otorgaría un mandato fuerte y una mayoría en el Senado del país.

Su coalición de centro tiene grandes posibilidades de ganar un 60% de los escaños del Senado necesarios para aprobar reformas constitucionales.

En el pobre estado norestino de Alagoas, donde la mayor parte de la población depende de subsidios y que tiene la mayor tasa de mortalidad infantil en el país, la oposición no tiene más alternativa que subirse al carro de Lula.

Después de todo, el índice de aprobación del mandatario es de alrededor de un 80%.

Es difícil creer que Serra, un ex ministro de Salud y ex gobernador del estado de Sao Paulo, venció en Alagoas en la campaña presidencial del 2002, elecciones que marcaron el comienzo de los dos mandatos consecutivos de Lula, cuando mejoraron la economía y el perfil del país y 20 millones de personas salieron de la pobreza extrema.

"Serra es realmente amado aquí, pero desafortunadamente la inmensa popularidad de Lula en el noreste lo está haciendo difícil esta vez", dijo a Reuters el candidato a gobernador del PSDB Teotonio Vilela, luego de aterrizar en su helicóptero cerca de una playa de Maceió.

"Soy un socialdemócrata y considero a Lula un socialdemócrata. No hay una diferencia fundamental", afirmó.

Votantes quieren continuidad. Cerca de una hora más tarde, Vilela caminó a través de un barrio pobre seguido por una camioneta con parlantes tocando música y decenas de simpatizantes moviendo pancartas azules, parando sólo para abrazar a residentes y pedirles su voto.

"¿El candidato de Dilma para gobernador aquí? Es Teotonio, ¿no es así?", afirmó el residente Carlos Douglas dos Santos, de 42 años, lo que ofrece una prueba de que la estrategia de Vilela podría estar funcionando.

"Voy a votar por Dilma porque creo que ella va a continuar con el trabajo de Lula", agregó.

El verdadero candidato a gobernador de Lula, que cuenta con el invaluable mensaje del presidente en su propaganda por televisión, es el ex gobernador Ronaldo Lessa, que en reiteradas oportunidades ha denunciado los esfuerzos de los otros candidatos por pretender tener el apoyo del mandatario.

La ex jefa de Gabinete de Lula, quien era relativamente poco conocida antes de que comenzara la propaganda por televisión en julio, ahora lo es ampliamente, incluso pese a que sus políticas no sean tan claras para la mayoría de la gente.

"Ella parece ser la mejor opción para seguir con lo que ha hecho este Gobierno. No conozco mucho sobre su personalidad o sus perspectivas", afirmó Anderson, el empleado bancario.