Caracas. La oposición de Venezuela cree que las urnas, y no un cáncer sorpresivo, son las que les ofrecen la mejor oportunidad para vencer al presidente Hugo Chávez, quien se ha burlado de ellos durante años.

El drama en torno a la salud del líder socialista de 56 años, que ha gobernado el país petrolero desde inicios de 1999, ha tenido a los venezolanos conmocionados durante el último mes.

En lugar de saltar sobre la enfermedad del presidente como chacales a un león herido, la mayoría de los líderes de oposición del presidente están manteniendo la vista y las energías en las elecciones presidenciales del próximo año.

"Tenemos una ruta y vamos a seguirla cumpliendo", dijo el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, un enérgico crítico de Chávez, en declaraciones a Reuters horas después de que el presidente volviese inesperadamente de Cuba tras haber sido operado para extirparle un tumor canceroso.

Con una moderación considerable en una nación donde la retórica política a menudo ha llegado a ser salvaje, los líderes de oposición se han reservado comentarios sobre la salud de Chávez que podrían haber sido interpretados como un intento de sacar provecho de su desgracia.

En su lugar, los representantes de todos los colores políticos en una coalición de oposición históricamente dispersa, que a menudo se han atacado entre ellos tanto como a Chávez, han estado notablemente unidos en desearle una pronta recuperación.

Parece que intuyen que incluso antes de su emergencia de salud y convalecencia reservada en Cuba, las elecciones del 2012 suponían su mejor oportunidad en años para acabar con el reinado de 12 años de un líder que los ha menospreciado diariamente como "escuálidos" golpistas.

Con innumerables rumores de cuánto tratamiento postoperatorio necesita Chávez y cuán activamente puede gobernar, los analistas recibieron su sorpresivo regreso a casa el lunes como un movimiento consciente para evitar que minen su liderazgo o base electoral.

"Retornar es una forma de poner paños fríos sobre las cosas y comprar algo de tiempo", dijo Michael Shifter, presidente del Inter-American Dialogue en Washington.

Antes del regreso de Chávez, los analistas políticos veían una oportunidad para la oposición creada por los inesperados problemas de salud de un presidente hiperactivo que siempre ha proyectado un aura de invencibilidad física y política.

"¿Has visto alguna vez a Superman enfermo?", dijo el joven líder de oposición Yon Goicoechea a un diario local.

Pero incluso si existe esa oportunidad, los líderes de oposición mantienen con firmeza que los votos, no el cáncer, son el mejor antídoto contra la autoproclamada Revolución Bolivariana de Chávez, que ha cambiado la política y economía del productor petrolero de la OPEP.

"El Gobierno es el mismo con Chávez en Cuba, o Chávez en Venezuela ( ...), el cambio de Gobierno se va a dar cuando tengamos elecciones presidenciales (el 2012)", dijo Henrique Capriles Radonski, el joven gobernador de Miranda, el segundo estado más poblado de Venezuela, quien se perfila según encuestas como el principal opositor de Chávez en las próximas elecciones presidenciales.

Epidemia de crimen, enfermedades políticas. "Los problemas de Venezuela no son a raíz de la situación de salud del presidente, los problemas de Venezuela son por tener una ineficiencia en el Gobierno", añadió Capriles.

El y otros adversarios dicen que sus perspectivas de ganar el próximo año han aumentado mientras que los problemas como el crimen, los cortes eléctricos y la pobreza persisten a pesar de los miles de millones de dólares del petróleo invertidos en proyectos sociales.

También suelen recordar las elecciones parlamentarias del 2010 que les dieron el 40 por ciento de los escaños en la Asamblea Nacional, una útil cabeza de playa contra la marea de victorias de Chávez en las encuestas desde 1999.

"Ahora, la mayoría de venezolanos quiere un cambio (...) Antes del anuncio de la enfermedad del presidente ya estaban planteadas las condiciones para que en el año 2012 se diera un cambio", dijo Leopoldo López, otro oponente veterano de Chávez.

López, a quien el Gobierno prohibió presentarse a la alcaldía de Caracas en el 2008 porque estaba acusado de cargos de corrupción, según él inventados, dice que es el grupo de Chávez el que debe preocuparse por la salud de su líder, no la oposición.

Se han extendido rumores sobre tensiones y rivalidades en el campo chavista.

Mostrando una unidad de criterio impensada en los últimos años, los oponentes de Chávez han acordado realizar unas primarias claves en febrero para elegir un candidato que se presente contra él. López afirma que se espera que participen 4 millones de personas.

La decisión de la oposición de no hacer campaña a partir de la salud del presidente tiene sentido políticamente, según analistas.

"No creemos que el 'tema de salud' por sí mismo pueda decidir la elección. Es la mala gestión en el manejo de las grandes políticas, la alta inflación con bajo crecimiento y las promesas incumplidas en 12 años lo que decidirá la elección", resaltó Siobhan Morden, jefe de estrategia de América Latina de RBS, a Reuters.

"La oposición no se ha manifestado sobre su salud (de hecho, probablemente evitarán hablar de ello). Sólo tienen que enfocarse en sus políticas fracasadas", añadió en comentarios por email.

Irónicamente, la oposición podría necesitar a Chávez tanto como el presidente a sus seguidores. El es el gran adversario electoral que puede cimentar su unidad y objetivo, mientras que un Chávez apagado o un reemplazo débil podría desatar el tipo de lucha por el liderazgo que ha caracterizado a la oposición anteriormente.

"Es posible que se renueven los riesgos de peleas internas y fraccionamiento en una oposición que es bastante heterogénea", observó Shifter.

No hay duda de que incluso enfermo, Chávez continúa siendo un adversario temible.

La aparición del presidente frente a una multitud loca de alegría fuera de su palacio al volver de Cuba, llevando la boina de paracaidista que es el símbolo de su liderazgo militarista de izquierda, mostró que quizás está abreviando sus discursos pero aún no cuelga sus botas revolucionarias.